Botas de siete leguas

En el desierto – Jaisalmer

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De Johdpur a Jaisalmer había un trecho, otras 5 horas de coche  que nos chupamos, ambientadas con los últimos Hits de la música Hindi.

Por fin llegamos. Jaisalmer es una ciudad muy turística situada cerca de la frontera con Pakistan. Conocida como la ciudad dorada por el color de la arena,  fue hace un tiempo la principal ruta para el comercio entre ambos países. Los separa el desierto del Thar, donde se pueden hacer rutas a camello por sus dunas.

 

Entrada al fuerte

Entrada al fuerte

El fuerte de Jaisalmer era distinto de todos los otros fuertes que habíamos visto hasta entonces. Está habitado y de echo se puede decir que la misma ciudad se encuentra dentro de sus murallas. Se calcula que tiene unos tres mil habitantes aunque con el aumento del turismo de los últimos años, se habían construido bastantes hoteles. Según nos dijeron esto suponía un problema porque el excesivo uso del agua estaba causando desprendimientos de tierra ladera abajo. Recomiendan por tanto no alojarse dentro y nosotros como buenos conservadores del patrimonio decidimos no hacerlo.

La hora del recreo

La hora del recreo

El interior del fuerte era un auténtico laberinto de estrellas calles lleno de palacios, havelis y bazares. Cada esquina, cada pequeña plaza, estaba decorada con telas de colores. Ibamos andando por estrechos caminos de tierra y el color arena de todos los edificios brillaba con el sol. Los vendedores nos gritaban desde sus tiendas para que entráramos a comprar. Muchos nos pedían fotos a cambio de una propina o se acercaban para vendernos alguna baratija.

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Además de tiendas, dentro del fuerte se encuentran numerosos templos Jainistas ( siete en total) y el Palacio del Marahá. Nosotros solo vimos los templos por fuera pero ciertamente su arquitectura exterior llamaba la atención, CIMG5820Parecían paneles de abeja. Del mismo modo, la fachada del Palacio del Marahá estaba formada por muchos arcos y balcones. La entrada mereció la pena, ya que depositando el pasaporte o cualquier carnet de identidad nos entregaron una audioguia en español bastante entretenida que te iba contando las batallitas de los marahás que pasaron por allí,  exhaltando su valentía al suicidarse antes que caer en manos enemigas.

A medida que vas subiendo hasta su séptimo piso te encuentras distintos miradores para ver los alrededores. Finalmente en la última planta se puede ver una vista de 365º de toda la ciudad y el desierto.

 

Estas son las fotos mientras fuimos subiendo:

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Debido a su estratégica situación, en Jaisalmer se establecieron familias de mercaderes muy ricas e importantes. Los Havelis más destacables son estos tres:

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Nathmal ji ki Haveli

El Patwon Ki Haveli, famoso por ser el primero que se construyo en la ciudad. Pertenecía a un rico comerciante que se llamaba Patwa, quien dejó a cada uno de sus hijos uno de los cinco edificios que forman el Haveli.

El Nathmal Ji Ki Haveli, fue construido por dos hermanos, Hathi y Lulu, cada uno de los cuales construyó una parte de la casa. Debido a la falta de instrumentos, cuando acabaron cada una de las partes difería de la otra.

 

 

El Salim Ji Ki Haveli, fue construido en 1815 y lo que lo caracteriza es su tejado en forma de pavo real. Desde sus balcones se pueden ver

vistas de la ciudad.

 


 

Por la tarde, para ver un poco de desierto decidimos ir a las Dunas de Sam, a 50 km de Jaisalmer, donde se podían dar paseos en camello. Lo mejor es contratar esta actividad con antelación porque una vez allí lo más probable es que asalten los vendedores y te timen. La mayoría de hoteles lo ofrecen pero nosotros que somos tan espabilados decidimos jugárnosla. Ya de por sí a Jai Sign no le hacia ni pizca de gracia ir para allá sin tener nada contratado. Nos dijo de ir cuanto antes porque al anochecer era peligroso.

Nada más llegar se nos abalanzaron literalmente contra el cristal del coche intentando vendernos los tours. De lo fuerte que aporreaban el cristal parecía que lo iban a romper. Teníamos que avanzar lentamente para no atropellarlos y que se apartaran.

Nos dejamos aconsejar por quien le parecía fiable a nuestro chofer y aún así fue un timo. Supuestamente te daban una hora de paseo por 200 rupias pero en realidad lo que hicieron fue acercarse desde la carretera a las dunas ( 10 min), nos dejaron a nuestro aire andando un rato y luego nos vinieron a buscar.  Mientras subíamos y bajábamos dunas nos encontramos algunos insectos y un lagarto que por el color estridente de su cuerpo parecía decir – No te acerques ni un pelo.

Nos llamó la atención que especialmente esta zona estaba llena de basura. Había muchas latas de refrescos y botellas lo que era verdaderamente una pena.

La turistada del día

La turistada del día

Dunas de Sam: a 47 grados

Dunas de Sam: a 47 grados

 

El resto de la tarde la pasamos a remojo en la piscina del hotel. Conocimos a unos indios muy majos que nos estuvieron contando cosas sobre el tema de las castas y la sociedad en la India, o bueno, más bien su visión.

 

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