Botas de siete leguas

Varanasi – La ciudad sagrada del Ganges

CIMG5947

“Benarés es más antigua que la Historia, más antigua que las tradiciones, más vieja incluso que las leyendas, y parece el doble de antigua que todas juntas”

(Mark Twain )

Varanasi, es ciudad más que imprescindible en un primer viaje a la India.

Bañada por el río Ganges, es una de las ciudades, por no decir la principal que todo hinduista ha de visitar al menos una vez en la vida. Sin duda, la mejor imagen de la India, una ciudad muy bulliciosa donde confluyen cada día cientos de turistas y peregrinos.

Varanasi no te deja indiferente, es una ciudad con magia, donde sientes que el tiempo no pasa, llena de tradiciones, costumbres antiquísimas, colores, sabores y olores.

Cuenta la leyenda que fue fundada por el dios Shiva y que se convirtió en un centro religioso dedicado a Suria, el dios del Sol. Los arqueólogos calculan que tiene más de 4000 años de antigüedad.

¿ Por qué es tan importante para los hinduistas esta ciudad?

Según dicen las escrituras, una de las cuatro cabezas del Dios Brahma consiguió descansar al llegar a esta ciudad. También, que mano de la esposa del dios Shiva ( que se suicidó prendiéndose fuego)cayó en esta ciudad.

Para los hinduistas Varanasi es una ciudad sagrada y consideran que todo aquel que muera aquí ( o en menos de 60km a la rotonda) estaría libre del ciclo de las reencarnaciones. El Ganges era muy querido y sagrado y los hinduistas se bañaban en sus aguas para librarse de todos los pecados cometidos.


La mejor manera de llegar desde Delhi es hacerlo en un tren nocturno. Los trenes de la India, a pesar de su mala fama están bastante bien, y hay diversas categorías. A pesar de haber muchas frecuencias es mejor reservarlo con antelación ya que especialmente las de primera y segunda clase se agotan con rapidez. De todas formas, si quieres salir de lo habitual y no te importa compartir con más gente, merece la pena viajar en tercera, además que te saldrá tirado de precio.

 

Ganga Arti

Ganga Arti

Uno de sus principales atractivos son los ritos religiosos que se practican en algunos Ghats del Rio Ganges. Concretamente el Ganga Arti se celebra todas las tardes cuando está anocheciendo en uno de los Ghats más antiguos de la ciudad: el  Dashashwamedh Ghat.

Para acceder a los Ghats se puede hacer a pie o en ciclo rickshaws ya que los rickshaws tienen el acceso restringido.

Nos sentamos en las escalinatas junto con otros turistas y lugareños para ver todo aquel ritual en el que varios sacerdotes vestidos de naranja prendían fuego, agitaban las campanas y rociaban incienso. Mientras tanto en el río la gente iba colocando velitas encima de unos recipientes en forma de flor de loto que flotaban sobre el agua.

Una de las mejores formas de conocer  los Ghats es dando un paseo en barca, aun así es complicado verlos todos ya que se pueden contar ochenta en total.  Merece la pena madrugar para ver el amanecer sobre el río Ganges, aunque también es especial hacerlo al atardecer viendo la ceremonia Arti. El recorrido más popular es el que va desde el  Assi Ghat o el Dashashwamedh hasta el Harishchandra Ghat, que es aquel en que se realizan las incineraciones de los muertos. Como en todos lados es fundamental regatear porque de las 1500 rupias que nos pedían en un principio llegamos a conseguirlo por 200. Aun así seguro que lo podíamos haber conseguido a un precio más bajo.

A esas horas de la mañana ya había bastante gente bañándose. Es curioso como a pesar de ser un río tan contaminado a los indios no les daba ningún reparo bañarse. Allí había de todo: basura, excrementos, animales muertos e incluso personas muertas! Nosotros no nos atrevimos ni a mojarnos las manos.

CIMG5930

CIMG5931

CIMG5938

CIMG5933

CIMG5939

El Harishchandra ghat no es tan grande como el Manikarnika pero es más antiguo. Justo  cuando nosotros pasamos, estaban incinerando un cuerpo. Aunque no estaba permitido acercarse mucho, podíamos divisar perfectamente la silueta  y oler el humo.

En estos dos Ghats había incineraciones las 24 horas del día, acudían los familiares y no estaba permitido hacer fotos.  Allí se quemaba el cuerpo de todo el mundo excepto embrazadas, niños menores de 7 años  y sacerdotes cuyos cuerpos enteros eran lanzados directamente al río! Yo miraba por ambos lados de la barca con el miedo de encontrar un cuerpo flotando

Los difuntos eran trasportados por el casco antiguo en camillas de bambú. Una vez en la orilla lo sumergían en el agua antes de quemarlos. Después se ponía la camilla sobre montones de troncos de madera. Normalmente hacían falta 300 kilos de leña para quemar un cuerpo.

Si vas a ver una incinaración en el Makarnika es bastante probable que algún listillo haciéndose pasar por guía o sacerdote te cuente alguna milonga e intente que hagas alguna donación. Nosotros tuvimos una experiencia de estas y es que nada más llegar un chico nos aseguró que solo estaba permitido ver las incineraciones desde el balcón de un edificio que según decía era un hospicio donde se cuidaba a las personas mayores que estaban a punto de morir. Se le veía el plumero porque al final de la historia que nos contó nos pidió un donativo para comprar troncos de madera. hasta el punto de ponerse bastante agresivo cuando pasamos de el. Por supuesto, nada era cierto. Había unos cuantos turistas abajo del edificio viendo la incineración. Quizá no sea algo muy agradable de ver,  porque ver como se va descomponiendo el cuerpo y el olor a carne quemada nos marcó bastante.

CIMG5940

CIMG5950

CIMG5951

 

 

CIMG5978

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *