Botas de siete leguas

Templos de Kyoto

IMG_0438

 

Día 4

De Tokyo a Kyoto hay dos horas y media aprox en Shinkansen tomando el Hikari. El Japan Rail Pass no permite coger ni el Nozomi ni el Mihuzo ( los famosos trenes bala que pueden llegar a superar los 300km por hora ), pero es válido para los Hikari, que son bastante rápidos. ( equivaldría a un AVE español).

Lo cogimos desde la estación de Shinagawa, que era la estación que nos caía más cerca del hotel, aunque también se podían  coger desde la estación central de Tokyo.

Por dentro no estaba nada mal,   tenían tres filas de asientos a la izquierda y otros tres a la derecha.

La precisión japonesa era algo espectacular. En cada anden, al igual que ocurría en las estaciones de metro,  una raya pintada en el suelo indicaba donde estaba la puerta del tren. Hacías cola allí, en tren paraba y justamente tenías la entrada al tren enfrente tuyo! Allí todo el mundo esperaba a que bajase la gente del tren y solo cuando ya no quedaba nadie, entraba en fila uno a uno al tren…vamos, igualito que en España!

 

 

Kyoto no tenía  nada que ver con  Tokyo. Representa el Japón tradicional, ese que te imaginas al leer Memorias de una Geisha. Tiene infinitos templos para visitar, dicen que 1600! y cada uno es diferente al anterior.

Fuimos en metro desde la estación al hotel. Habíamos elegido uno que estaba bastante céntrico: el Hotel Mystays Shijo, con habitaciones un poco pequeñas ( esto era algo habitual en Japón) pero muy limpio y bien situado.

Para ir a Higashiyama, quedaba bastante bien porque pasaban varios buses en la avenida Shijo-Dori que en un plis te acercaban a la zona.

Comimos en un restaurante de esos en los que metes moneditas a la máquina. Después de un plato de pescado y una Asahi bien fresca, nos dirigimos hacia Higashiyama.

 

NORTE DE HIGASHIYAMA

IMG_0455

 

Higashiyama  o montaña del Este es la zona más auténtica de Kyoto, donde parece que el tiempo no haya pasado.  Es un poco paliza ver toda la zona en un mismo día, mas que nada porque igual acabáis saturados de tanto templo. Por eso, para apreciarlos bien conviene ver un día la zona Norte y otro día, la zona Sur.

Un buen punto donde comenzar es la parada de metro de KEAGE ( Tozai Line). Sales a la derecha y tomas el camino que llega al primer templo: el NANZEN-JI.  Habíamos cogido un ticket de día que valía 1200 yenes ( unos 9 euros) y podíamos coger todos los buses y líneas de metro que quisiéramos.

Cuando llegas a Kyoto te esperas que al visitar un templo, haya eso, un templo. Lo que no te imaginas es que vaya a ser un recinto lleno de un montón de templos! Al final no sabías cual era el principal.

La entrada a todo el complejo del Nanzen-ji era gratuita aunque si querías acceder al Hojo, un edificio con un bonito jardín Zen tenías que pagar 500 yenes.

Mapa del Nanzen-ji

Mapa del Nanzen-ji

Al final del templo llegamos a un cementerio donde nos  llamaron mucho la atención las lápidas. Eran alargadas y estrechas ( en la foto podéis ver que parecen como estacas de piedra). También nos chocó a lo largo del viaje, que veíamos muchos cementerios al lado de los templos o dentro de la misma ciudad. Esto es así porque  los japoneses conciben la muerte de una manera más cercana a nosotros. No la temen sino que creen que forma parte de la vida.

Veréis, de echo, que son muchos los japoneses que a diario acuden a los cementerios a estar con sus seres queridos, tren comida y bebida y comen allí con ellos.

Detrás del cementerio, llegamos a una zona boscosa oscura que me dio mal rollo porque empezaba a oscurecer y había imágenes religiosas que en mi imaginación empezaban a cobrar vida JEJEJE. Allí se situaba el santuario NANZEN-JI OKU NO-IN, lugar de rezo donde además había una bonita cascada.

 

El siguiente templo que NO vimos porque nos perdimos es el EIKAN-DO. Quizá habían cerrado porque eran más de la 6 de la tarde pero a pesar de dar varios rodeos no lo encontramos. Habíamos leído que era uno de los templos más importantes de la zona y que desde arriba se podían ver vistas de toda la ciudad.

casa particular del barrio de Eikando-michi

casa particular del barrio de Eikando-michi

Seguimos andando hasta llegar al TETSUGA-KU-NO-MICHI, o lo que es lo mismo, el SENDERO DE LA FILOSOFÍA, un camino de cerezos que circula en paralelo a un canal. El nombre le viene del filósofo Kitaro Nishida, quien según cuentan , deambulaba ensimismado en sus pensamientos. El camino tiene una longitud de 2,5 km y llega hasta el templo de plata: el GINKAKU-JI, uno de los templos más visitados de la ciudad y que con gran lástima tampoco vimos.

A esas horas ya no quedaba nadie caminando por allí y se sentía una paz inmensa.

Si sigues caminando un rato más, al final llegas al templo budista HONEN- IN, en mitad de un bosque.

A nosotros nos pilló la noche y ya volvimos para el hotel, no sin antes perdernos por las oscuras calles del barrio.

 

 

 

 

 

Etiquetado en:, , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *