Botas de siete leguas

Takayama: Desayuno tradicional japonés

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Día 11

Levantarse con gripazo estando de viaje es una gran putada. Decidimos que hoy era día de estar tranquilos ( que tampoco viene mal de vez en cuando) y disfrutar de la naturaleza y el pueblo. Quedaría pendiente Shirakawa-go para el siguiente viaje.

Nos apartaron el futón y nos sirvieron en una bandeja de madera el desayuno tradicional japones que consistía en una variedad de cosas muy muy raras: Te verde, sopa de miso y un cuenco de arroz ( obvio), pero además diferentes platitos como:

  • Sunomomo de algas y sésamo: Ensalada de algas con vinagre y sésamo
  • Un pescadito a la plancha, digno de un “Pezqueñines no, gracias”.  Al día siguiente nos trajeron un trocito de salmón.
  • Tamagoyaki ( tortilla japonesa) con sabor dulce por la salsa de soja y el azúcar que lleva
  • Encurtidos: Pepino, gengibre y otra vez esos frutos rojos asquerosos avinagrados que nos dieron nuestros amigos Kaku y Naomi en Tokio
  • Hongos: 
  • Alga nori: La alga que conocemos que envuelve el sushi.  La manera correcta de comérselas era cogiéndolas con los palillos ( algo ya de por si no fácil), mojarlas en salsa de soja y coger con gran maestría el arroz y enrollarlo. Si consigues hacer esto es que tienes genes japoneses!

Y lo que más me llamó la atención!

No sabría decir que llevaba exactamente, pero era una clase de estofado de carne picada con vegetales y tomate que se cocía lentamente sobre una hoja gruesa encima de un pequeño hornillo. En la foto se puede ver a que me refiero. Una vez cocido, se mezclaba con el arroz y se comía todo junto.

 

Desayuno japonés

La presentación también es importante. Cada plato tiene su sitio, por ejemplo, el cuenco de arroz se pone a la derecha, mientras que el cuenco de sopa miso va a la derecha.

Para dos días estuvo bien, fue curioso, aunque no me puedo imaginar tomando todo eso cada mañana. De todas formas el desayuno típico se suele probar únicamente si te alojas en un ryokan. En el resto de hoteles, las tostadas y el café y se han hecho su hueco.


Pasamos el día paseando, haciendo compras y a remojo en el Onsen. Y es que de vez en cuando apetece no hacer nada…

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cementerio de Takayama

cementerio de Takayama

 

 

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