Botas de siete leguas

Cienfuegos

 

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De Viñales Cienfuegos

A las 9 estaba el colectivo esperándonos. Vinieron dos: el chófer y el supuesto “organizador” amigo de Marilyn  y nos dijo que teníamos que pagar por adelantado, vamos que se quería llevar su comisión. El Chevrolet tenía tres filas por lo que supusimos que allí íbamos a ir metidos bastantes personas. Efectivamente recogimos a dos parejas de Españoles y a unos Austriacos, quienes al ver el percal se quejaron porque habían pagado bastante ( casi el doble que nosotros). Se ve que lo habían organizado ellos desde su casa de la Habana. Lo mejor es intentarlo organizar uno por su cuenta porque si no te meten unos palos impresionantes, aparte de que el factor nacionalidad también influye bastante, porque por lo que veíamos existían tres tipos de precios en Cuba: el precio que puede pagar un Cubano, el precio que están dispuestos a pagar los Españoles, Sudamericanos, italianos…y el precio que están dispuestos a pagar los Alemanes, Americanos, Holandeses etc.

El viaje no era directo, parábamos a las afueras de la Habana donde cambiábamos de conductor, en total eran unas 6 horas. Se hizo pesadísimo. Hacía treinta y pico de grados, no teníamos aire acondicionado y el asiento no era nada cómodo por no hablar del estado de las carreteras, llenas de baches. Aquello parecía una montaña rusa subiendo y bajando. Gracias que tenía una biodramina porque sentía el desayuno en la garganta.

Hicimos otra parada en un restaurante de JAGUEY, era el punto para cambiar de carretera si querías ir a la CIÉNAGA DE ZAPATA, en la Bahía de Cochinos, un lugar donde había reserva de cocodrilos y nos habían dicho que podías comer su carne. En el parador había un mostrador de información. Al inicio del viaje nos habíamos planteado ir pero lo dejamos pensando que iba a ser mucho jaleo. Por esa parte había un par de playas interesantes como PLAYA LARGA o PLAYA GIRÓN.

 

Punta Gorda y centro de Cienfuegos

Llegamos a Cienfuegos sobre las 4 y media de la tarde. Habíamos reservado una casa en PUNTA GORDA, un barrio en la bahía de la ciudad, donde estaba el club naútico y numerosos palacetes coloniales, pero no habíamos confirmado nuestra llegada. Tocamos a la puerta y nadie respondió así que nos tocó buscarnos otra casa. Por suerte en Cuba no hace falta reservar nada con antelación ya que a cada paso que des ves una casa particular, de hecho es lo más recomendable porque puedes negociar el precio.

Justo al lado estaba Casa Alicia y Jorge, que por suerte tenía dos habitaciones vacías y piscina! Cuando la vimos ni nos lo pensamos. Conseguimos que nos la dejara por 25 CUCS, aunque si no hubiera bajado de 30 lo habríamos aceptado igual. Alicia era majísima, muy amable, siempre con una sonrisa y te dejaba a tu aire, sin intentar venderte de todo, cosa que agradecimos.

Lo primero que hicimos fue zambullirnos en la piscina. No era muy grande pero como no había nadie la teníamos entera para nosotros. Después de unos sandwiches ( 2 CUCS) y una Limonada ( 1 CUC) fuimos directos al centro de la ciudad.

A Cienfuegos se le conoce  la ” París” de Cuba por su arquitectura, teniendo incluso un arco del triunfo. El centro fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Se puede ir de Punta Gorda a Cienfuegos por el Malecón, un paseo que al igual que el de la Habana se llena de gente al atardecer. Nos gustó los tonos pastel de los palacetes que había a ambos lados del Paseo del Prado. En Las aceras cubiertas por pórticos había varios talleres de artistas donde exponían sus cuadros o incluso se podía ver a alguno en plena faena. En la avenida había una estatua de  Benny Moré, el cantante cubano más conocido en los años 40 y 50. Cantaba Guarachas y boleros y tiene una canción dedicada a la ciudad que dice ” Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mi

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Torcimos por la izquierda al Boulevard que llevaba a la Plaza Jose Martí, plaza principal de la ciudad donde podemos encontrar muchos edificios importantes como la Catedral de la Purísima Concepción, el Palacio de Gobierno, el Museo Provincial, el Teatro Tomas Ferry y el Arco de Triunfo, monumento conmemorativo a los Cubanos que murieron en combate durante la guerra de la Independencia.

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Arco de triunfo

Arco de triunfo

Los bancos de la plaza estaban llenos de gente conectándose a Wifi ( era el único lugar de la ciudad donde había) Las tarjetas de Nauta ( el operador) costaban 4 CUCS la hora y las podías comprar en los puntos de ETECSA de las ciudades, aunque también había vendedores ambulantes que te las ofrecían.

Nos metimos por la calle 41 para ir a un restaurante que recomendaba la guía: El Paladar Ache. La vida en la ciudad me recordaba mucho a la vida en mi pueblo hace veinte años, cuando la gente salía con sus sillas y sus mecedoras a la calle y se juntaban todos los vecinos. Como dejaban las puertas y los ventanales abiertos se podía ver el interior, los muebles eran antiguos, las paredes estaban llenos de santos, los sofás estampados de flores y siempre estaba encendido el televisor.

El restaurante fue una decepción, el lugar era muy bonito y tenía una gran terraza con plantas y una fuente pero era el típico lugar turístico. La comida estaba buena pero tampoco era nada del otro mundo y te cobraban a 10 CUCS el plato. Estaba plagado de turistas. El servicio era excesivamente formal y educado.

Volvimos andando por el malecón que a esas horas estaba muy animado.

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