Botas de siete leguas

Laguna de Guanaroca

 IMG_2360

Después de hacer cola en las puertas de Cubanacán, compramos dos entradas para la laguna de Guanaroca ( 10 CUCS por persona). A la laguna se podía ir únicamente por la mañana ( de 9 a 15) aunque era recomendable hacerlo poco porque para la conservación del medio ambiente limitaban las visitas y los grupos para entrar eran reducidos. Para ir hacia allá no te quedaba otra que ir en taxi. Regateando con uno de los buquenques nos lo dejó en 16 CUCS ida y vuelta.

Cuando llegamos nos dijeron que teníamos que esperar una hora . Al final fueron dos horas porque empezó a llover bastante fuerte.

Allí sentados vimos la mayor tarántula jamás vista, del tamaño de la palma de mi mano. Nos dijeron que no era venenosa pero que si te picaba veías las estrellas. Se escondían en agujeros y salían cuando iba a llover.

Tarantula

Para llegar a la laguna hay que andar por un sendero durante 10 minutos. Por el camino vimos montones de agujeros en el suelo hechos por cangrejos y es que se ve que en Cuba hay muchísimos, de hecho, hay una zona, Guanahacabibes que en cierta estación del año se produce la emigración hacia el mar para procrear y te puedes encontrar toda una carretera o la fachada de una casa llena de cangrejos.

Aquí en la laguna había cientos y era gracioso porque los veías fuera y en cuanto dabas un paso volvían a su escondite. La verdad que impresionaba.

IMG_2364

 

 

Nos subimos nosotros dos solos a una barca y el remero nos iba explicando algunas aves que veíamos, como por ejemplo las garzas, las marbellas y las fragatas. El paseo duraba una hora y la mayor atracción era que podías observar flamencos a una distancia de 100 metros. Se ve que emigraban desde Florida para reproducirse.

 

IMG_2334

Volvimos con el mismo taxista, que nos había estado esperando, nos hizo saber que había perdido la mañana entera con nosotros. Esta visto que los cubanos con tal de sacarse unos CUCS más emplean todo el chantaje emocional que pueden.

 

Fuimos a comer al Polinesio, un restaurante que hacía esquina en la Plaza Jose Martí. Recomiendo 100 % este restaurante porque es de los pocos que hemos podido comer pagando en pesos cubanos. No obstante, la camarera nos intentó vender el menú completo que eran 7 CUCS pero a pesar de sus esfuerzos abrimos la carta y vimos que el pollo, los camarones, la carne y el arroz estaba baratísimo! Pedimos unas mariposas fritas ( parecido al pan de gamba chino), camarón enchilado, pollo y arroz frito. Todo ello nos costó 87 pesos cubanos, es decir 3 CUCS. La bebida, eso si, iba aparte y tenías obligatoriamente que pagarla en CUCS. Nos costaron casi lo mismo que la comida 🙁

 

Por la tarde, fuimos a ver unos trenes antiguos en el Parque de las locomotoras, en la calle 19, aunque daba la sensación de ser un sitio abandonado. Las vimos a través de las rejas desde fuera.

Tomamos algo en un bar del boulevard donde solo tenían “perlita“, la versión nacional de la Fanta de naranja. Como anÉcdota decir que la camarera nos quiso timar. A la hora de pagar nos dijeron que eran 2 CUCS cuando en el cartel que estaba afuera habíamos visto que costaban 10 pesos! La tía se hizo la loca pero nos cobró de malas formas.

Entramos también en Coppelia, no podíamos irnos de Cuba sin probar el helado de allí. Era extremadamente barato! 5 pesos! este iba a ser el lugar de las meriendas a partir de ahora


La conversación con Lázaro, el biciclista y el robo del ” De Paris”

IMG_2404Por la noche, conocimos a Lázaro, un chico muy majo que conducía un bici taxi. Nos contó su manera de vivir con tal sinceridad que se nos puso un nudo en la garganta. El chico tenía nuestra edad y decía que ya estaba casado y con dos hijos. Vivía en Palmira, a 12 km de Cienfuegos y era profesor, pero el sueldo que ganaba apenas le daba para vivir porque ganaba 20 dólares al mes, que es lo que ganan todos los profesores en Cuba, una miseria vamos. Había decidido conducir un bici taxi porque con ello ganaba más dinero. Se levantaba cada día a las  6 de mañana  y no volvía a su ciudad hasta las 10 de la noche. Con la bicicleta podía ganar 12 dólares al día, un día con suerte.

Nos contó que en Cuba, a los profesores, médicos, veterinarios y otros licenciados les salía más a cuenta trabajar en algo relacionado con el turismo porque de lo suyo se morían de hambre. Aunque el Estado garantizaba un puesto de trabajo, los salarios eran tan miserables que estaban obligados a ganarse la vida de otra forma. Los más afortunados eran los que podían comprar un coche ( los más baratos costaban 15.000 dólares) y desde luego los que tenían una casa particular.

Es por ello que había tanta diferencia entre los CUCS y los pesos cubanos, realmente los productos que se podían comprar en pesos cubanos eran muy limitados. Decía por ejemplo que para comprarse un jersey tenia que pagarlo a plazos porque estaba en CUCS.

Le preguntamos por qué la gente no se manifestaba, pero nos confirmó lo que ya nos imaginábamos, el derecho de expresión y manifestación en Cuba era nulo, los derechos fundamentales apenas se respetaban y de echo, desde  la revolución, se habían confiscado todas las armas. Emplearon un lenguaje psicológico para hacer aguantar a la población, lenguaje patriótico que hizo que todos realmente se lo creyeran y culparan de sus males al supuesto enemigo, es decir, a EEUU y sus aliados. Nos contó que si alguien hablaba mal del partido podía ir preso a la cárcel.

Fue interesante hablar con el porque por primera vez sentimos confianza con alguien de allí, que nos contaba sus problemas con naturalidad y sin buscar algo a cambio. Nos recomendó incluso un restaurante local llamado El Lobo, aunque al final no fuimos porque no nos pillaba cerca. Fuimos en cambio a uno llamado ” De Paris” en la calle 31. No era muy barato y las pizzas no eran nada de otro mundo pero lo que pasó allí nos tuvo entretenidos toda la cena.

Nada más sentarnos oímos una chica española quejarse de que le habían robado el móvil. Ella estaba segura de haberlo dejado en el suelo cargándose y también de que alguien del restaurante lo había cogido.  Insistió e insistió hasta tal punto que salió el dueño y empezaron a gritarse. Lo que pasó fue que la chica llamó a la policía y en cuanto vinieron, misteriosamente apareció el móvil, sin la tapa y la batería extraída. Según lo que pudimos oír el móvil estaba envuelto en una servilleta en la basura. Al parecer una de las camareras sabía que estaba allí porque la oímos decir: – Me dio apuro..bla bla bla ….Otra historia más cubana para contar.

 

Gente bañádose en la Laguna del Cura

Gente bañádose en la Laguna del Cura

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *