Botas de siete leguas

Camagüey

 

Camaguëy

 

Desayunamos en el Café Ciudad en el mismo PARQUE AGRAMONTE, un café rústico con imágenes antiguas de Camaguey. Ofrecía desayunos muy completos con jamón y chorizo por 5,5 CUCS pero como no teníamos mucha hambre pedimos una tortilla de jamón y queso y un jugo de Mango. Había periódicos para leer, todos nacionales. Me llamaba la atención que el principal periódico: el Granma, tenía solo 5 páginas y no contaba nada del resto del resto del mundo, más bien dedicaban sus páginas a conmemorar patriotas cubanos o otros actores de la revolución.

 

Café cudad

Café cudad

 

En el centro del Parque Agramonte estaba la estatua del héroe de la ciudad: Ignacio Agramonte. El caballo tiene levantada una sola pata porque se pensaba que había sido herido en combate y muerto por los españoles En realidad tendría que tener las dos patas levantadas ya que realmente murió en combate. En la plaza encontramos la primera de las iglesias: la Catedral de nuestra señora de la Candelaria de principios del siglo XVIII. También se puede entrar a la Casa de Arte de Joel Jover, uno de los pintores más aclamados de Cuba Allí se puede ver tanto la casa como las pinturas que están puestas a la venta.

Por la Calle Maceo se llega a la PLAZA DE LA SOLEDAD  popularmente conocida como la del Gallo donde hay algunos lujosos hoteles. Allí estaba la iglesia barroca de nuestra señora de la Soledad. ( Camaguey era una ciudad muy religiosa y estaba llena de iglesias). Aunque en Cuba mucha gente practicaba la religión de la santería introducida por los esclavos traídos de África,  la población era mayormente católica.

Según cuentan las leyendas la construcción del templo fue voluntad de la Virgen. Se dice que un carromato quedó atascado en ese lugar. Descubieron que el excesivo peso se debía a una pequeña caja en la que había una imagen de la Virgen de la Soledad, así que se interpretó el hecho como una indicación para que allí se construyera un templo.

 

 

 

Giramos después por la CALLE DE LOS CINES, la que se extiende entre la Plaza de los Trabajadores y la Plaza del Gallo.  Se llamó así porque en la misma calle se abrieron cuatro o cinco cines, como el Cine Encanto, durante la década de los 30 y más adelante el Casablanca, en el que se proyectó la famosa película que da nombre al cine en su inauguración.  Vimos que ahora solo estaba en activo uno, pensábamos entrar pero las películas que daban esa semana tampoco eran muy interesantes.

 

Calle de los cines

Calle de los cines

 

Andamos entonces por la calle República hasta el final, una larga avenida llena de tiendas, sobre todo de reparación de móviles y aparatos electrónicos  y restaurantes. Entramos a una librería: ESTA VEZ NO ME IBAN A TIMAR! todos los autores de los libros eran cubanos y como eran tan baratos compré un par. Compramos también una tarjeta de wifi para media hora que nos costó un CUC. Que supiéramos había wifi en tanto en el Parque Agramonte como en la Plaza del Gallo.

Finalmente terminamos el recorrido en la PLAZA DE SAN JUAN DE DIOS, desde mi parecer la plaza con más encanto de toda Cuba ( a excepción de las de la Habana Vieja). Como no, también había una iglesia: la de San Juan de Dios. Lo que hoy es el centro provincial de Patrimonio cultural, fue durante el siglo XVIII un convento – hospital. Destaca también el restaurante ” La Campana de Toledo” abierto en una casa  construida en 1748, aunque restaurada más adelante.

Comimos en otro de los restaurantes de la Plaza: el 1800, de arquitectura y decoración colonial con una extensa carta de bebidas y que en aquellos momentos tenía puesta la música de Rolando Laserie. Sus guarachas y boleros nos transportaban al pasado. Pedimos unos tostones de plátano frito con picadillo de carne que estaban buenísimos y unos camarones al ajillo.

 

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Prácticamente habíamos visto ya Camaguey, realmente se podía ver en una mañana así que pasamos la tarde tranquilamente. En la Plaza de San Juan de Dios, el 1880 tenía oferta de Happy Hour y estuvimos tomándonos unas piñas coladas mientras cantaba un grupo en directo. De camino a casa pasamos por una galería de arte muy interesante. No me acuerdo del nombre del escultor pero  creo que estaba en la Calle Padre Olallo. El artista confeccionaba diferentes figuras con caoba, algunas eran cajas de música, otras representaban situaciones u objetos como: la familia, una cafetera y otra que se llamaba erótica. La más barata valía 200 CUCS

Ya para dar acabado el día cenamos en un restaurante Austriaco. El “ Casa Austria” que me recordó al año de mi Erasmus. Estaban a tope y se ve que los camareros estaban de vacaciones y alguno se había puesto malo, así que en esos momentos lo atendía la dueña de negocio, una cubana muy simpática que no paraba de correr de un lado a otro estresada y su marido austriaco que era el creador de los platos. Tardaron en servirnos una hora y media! pero fueron muy majos y nos dieron unas galletas de regalo de mermelada de guayaba y chocolate, además la comida estaba exquisita. Especialmente la Apfel Strudel caliente que se deshacía en la boca. Estuvimos hablando un poco con el Austriaco que se disculpó por la tardanza y nos contó que llevaba ya 20 años en Cuba. También alquilaban habitaciones en el mismo edificio y hacían pasteles para llevar.

 

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