Botas de siete leguas

De Trinidad a Camaguey

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Era la primera vez que cogíamos la guagua de Viazúl. Lo cierto es que eran muy cómodos aunque el conductor había puesto el aire acondicionado en modo ártico. Y yo, con la chaquetilla guardada en el maletero y un bonito resfriado, tenía los pelos como escarpias.  La próxima vez me acordaría de llevarla en la mochila de mano.

En el billete pone que debes de estar una hora antes para hacer el check in ( si, como en los hoteles) o de lo contrario puede ser que lo cancelen y lo revendan. Nosotros hicimos caso y llegamos con el tiempo que recomendaban  aunque vista la parsimonia que llevan con que llegues media hora antes es suficiente. Una vez haces la cola del check in en la oficina, hay  que hacer otra fila en la puerta del etiquetado de maletas. Allí te dan un resguardo y colocan tu mochila en un carro que posteriormente meten en el maletero. Como veis, seguridad máxima.

El viaje a Camaguey desde Trinidad duraba 5 horas y media, contando la parada de 45 minutos en un área de restauración.

Camaguey es la tercera ciudad mas importante de Cuba y es conocida por sus plazas coloniales y su bonito casco histórico lleno de iglesias. El hecho de no ser tan visitada le dotaba de una autenticidad que aún no habíamos conocido en la isla, donde las pintas de guiri y el monedero abierto eran capaces de producir las sonrisas más falsas.  El Sur de la isla me gustó más por esto mismo, no era tan turístico podías ir más a tu aire, sin gente que te atosigara con taxis, restaurantes, casas o excursiones.

Casa Altadonde nos íbamos a quedar estaba en pleno centro, en la calle Cisneros, justo al lado del Parque Agramonte, principal punto de encuentro de la ciudad. El parque tomaba el nombre del que fue el héroe de Camaguey  durante la guerra de la Independencia, el patriota Ignacio Agramonte, originario de la propia ciudad ( Puerto Príncipe que es como se llamaba por aquella época) y perteneciente a una familia adinerada.

La casa era dirigida por un matrimonio.  Orlando que es con quien más hablamos era profesor de matemáticas y viendo lo poco que ganaba con su vocación decidió invertir en su casa y alquilarla para turistas. Lo cierto es que la había decorado con muy buen gusto, el salón muy luminoso, tenía un montón de libros, discos, muebles antiguos de diseño y cuadros. Nosotros llegamos antes que otra pareja de italianos ( a los que un pícaro taxista había intentado sin éxito llevarlos a otra casa) así que pudimos elegir habitación.

La que daba al interior era grande, fresca, tenía nevera, televisión y aire acondicionado y la cama era enorme. Nos costó 30 CUCS.

Casa de Orlando

Casa Alta

Orlando nos trazó un recorrido para hacer por la tarde y nos dio algún buen consejito para comer, como el restaurante El Carmen, en la calle Maceo, con decoración flamenca y taurina y con buenos precios y calidad. Un plato de pescado grillé y arroz frito salía por 6 CUCS.

El “casi timo” del Libro

Al salir nos pasó algo curioso. Fuimos a una librería que había más adelante ( en Cuba había muchas) Cuando me decidí por un libro y  pregunté el precio, la dependienta me indicó que el precio estaba en la primera página. Vi escrito un 12 y viendo la relación de precios España – Cuba en la que en algunos aspectos apenas hay diferencia pensé que eran CUCS. Hice amago de dejarlo y la señora me llamó y me preguntó en que libro estaba interesada. Le dije que 12 CUCS me parecía carísimo. A partir de entonces se comportó de una manera muy extraña. Miraba para arriba y murmuraba algunas cosas como si estuviera calculando algo. Miró a su alrededor y me dijo susurrando: ” Ven después”.  Mas tarde, hablando con Orlando, con quien nos pegamos una buena charrada me enteré que ese era el precio en Pesos Cubanos, vamos, que el precio del libro no llegaba ni a un euro!! Menuda jeta tenía la tía.

De palique con Orlando

Aquella tarde decidimos dejar la visita turística de la ciudad para el día siguiente y descansar tranquilamente en el cuarto, viendo la tele y enterarnos de lo que decían los medios cubanos. Apenas había  canales y los programas me recordaban tal como estaban hechos a los que yo veía de pequeña, con una imagen descolorida.  Nos pegamos 2 horas hablando con Orlando, fue muy interesante porque era un hombre con cultura y sabía de muchas cosas. Le gustaba hablar así que no hacia falta tirarle mucho de la lengua. Su visión de la situación económica, política y social de  Cuba era diferente a la que nos había contado Lázaro o el cubano de los caballos. No tenía esa percepción de que el Estado estuviera saqueando al país. Nos desmintió eso de que los militares y miembros de la seguridad del Estado ganaran tanto dinero, aunque si nos confirmó los salarios que ganaban los médicos y los profesores. Según él no se pasaba hambre en Cuba, el Estado garantizaba un empleo a todo el mundo y luego cada uno se las apañaba para aumentar sus ingresos, solo mencionó el Periodo Especial como una época de ciertas dificultades económicas para la población que había sufrido malnutrición y otras enfermedades.

El periodo especial comenzó a partir de la década de los 90 debido al embargo de EEUU y el incumplimiento de los acuerdos sobre el Petróleo por parte de Rusia. Dicho periodo duró hasta 1998 momento en el que Hugo Chavez se convirtió en un importante aliado y socio económico de Fidel Castro.

Parque Agramonte

Parque Agramonte

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