Botas de siete leguas

Santiago de Cuba

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Aunque nuestra intención era en un primer momento pasar una noche en Santiago y coger el bus a Baracoa, desechamos la idea porque era demasiado tute para un par de días. Me dio bastante pena porque decían que era diferente a otras regiones del país, había playas muy bonitas y el parque Alejandro Humbolt merecía mucho la pena. Decidimos entonces profundizar en ver Santiago de Cuba y tomárnoslo con un poco de calma.

Desayunamos en una cafetería muy recomendable de la calle ENRAMADAS, la calle peatonal parelela a Heredia que llega hasta la Plaza de Marte. Se llamaba Café Ven y ofrecía muchas especialidades de café, así como bocadillos, emparedados y dulces.

Empezamos la ruta por el Parque Alameda, al lado de la bahía con el objetivo de ver el barrio de Tívoli, uno de los barrios más antiguos donde se asentaron los colonos franceses en el siglo XVIII. Le preguntamos a una señora sentada en un banco como llegar y nos empezó a dar bastante conversación con el fin de que le consiguiéramos del bar de al lado una cerveza. Resultó que a esas horas de la mañana ( las 11) sólo servían cocktails, no tenían ni agua y la cerveza estaba caliente. Pensando que no iba a querer volvimos con las manos vacías y la señora se molestó muchísimo, vaya jeta que tenía! La oíamos como nos llamaba a nuestras espaldas pero huimos por la calle Santa Rita.

Era un barrio muy tranquilo donde los niños jugaban fuera de casa y los mayores echaban partidas de dominó en la calle. Hacía un calor tan sofocante que entramos en la Casa Particular Roy Terrace a pedir unas botellas de agua. La casa tenía muy buena pinta, estaba reformada y arriba tenía una terraza cubierta con plantas donde se veían vistas de la ciudad. La trabajadora era muy amable, estuvimos rato hablando sobre el papel de la mujer en Cuba quien decía que a pesar de que cada vez más la mujer emprendía negocios o los dirigía, seguía habiendo machismo.

Desde la calle Santa Rita

Desde la calle Santa Rita

Pasamos por el Balcón de Velazquez, un mirador para ver el barrio y el puerto, y de allí volvimos a Enramadas y Plaza de Marte. El centro de la ciudad se veía muy rápido. Seguimos caminando hasta el famoso CUARTEL MONCADA, donde tuvo lugar el levantamiento del 26 de Julio y que aunque quedó en nada supuso la primera ofensiva de Fidel Castro. En la fachada amarilla se veían los cientos de impactos de bala.  Aunque el régimen de Batista los había cubierto, Fidel más tarde ordenó que los destaparan en recuerdo de aquella fecha.

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Cuartel Moncada. Acribillado a balas

La entrada costaba 2 CUCS y además incluía guía, claro que la historia la constaba desde su perspectiva y no le hizo mucha gracia nuestras preguntas, pero fue interesante.

Volvimos a comer en el Sant Pauli, esta vez un plato de pollo asado al limón, albóndigas en salsa barbacoa y una helado de coco servido en el mismo coco. La comida espectácular! De 10 este sitio.

Pasamos la tarde descansando, conectados a internet en el Parque Céspedes. Esa tarde había un espectáculo de salsa y había gente bailando.

Terminamos el día cenando en otro sitio magnífico llamado Bendita Farándula, un local muy curioso, con las paredes llenas de firmas y frases de las personas que habían pasado por allí. Resultaba difícil tener una conversación sin la tentación de mirar aquellas paredes. Cuando nos trajeron la comida y la probamos nos terminó por conquistar aquél restaurante: pescado con leche de coco y los mejores camarones a la plancha que he comido en Cuba ( 8 CUCS el plato).

Parque Céspedes

Parque Céspedes

Plaza de Marte

Plaza de Marte

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