Botas de siete leguas

Valle de los Ingenios

 

 

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En un principio queríamos ir a Tope de Collantes, una de las cadenas montañosas más importantes de la isla, pero nos dijeron que era algo peligroso ir en coche porque había llovido y las carreteras eran muy empinadas. Cambiamos nuestros planes entonces por dar un paseo a caballo por el Valle de los Ingenios. Por el valle también se organizaban excursiones a pie o incluso en un pequeño tren turístico. ( preguntar en Cubanacán) No obstante, si se quería ir por libre lo mejor era alquilarse un caballo

No resultó muy difícil conseguir un par. Teníamos una tarjeta que los españoles nos habían dado la noche anterior pero al llegar no había nadie. Uno de los que pasaban por allí en seguida nos ofreció precio para que nos fuéramos con el. Nos cobraba 5 CUC por persona para todo el día.

La excursión que hicimos nosotros es la que discurría por el llamado PARQUE  NATURAL EL CUBANO. El camino, al igual que el paseo por el Valle de Viñales fue precioso. Se va pasando por algunas haciendas, plantaciones de azúcar y otras frutas. Aprendí por fin a montar a caballo, y es que si te levantas sobre los estribos y haces fuerza con las piernas, el asiento no te roza en la pierna cuando trotas o galopas. Nos motivamos bastante, tanto que nuestro guía nos tuvo que avisar de que no fuéramos tan deprisa no fuera a ser que nos cayéramos del caballo.

 Lo mejor de la excursión es llegar a la cascada de caburní, donde había una poza para refrescarnos después de tanto calor. La primera vez que sentíamos en Cuba el agua fría.

Para llegar hasta allí se dejaba el caballo en un bosque y se iba andado durante unos 10 minutos. Las rocas de la poza eran muy resbaladizas por lo que había que tener cuidado. Nuestro gúia tratando de atar el cballo a un árbol ya se había caído de lleno en el río.  El punto de más profundidad de la poza debía medir unos 3 metros y había quien saltaba desde las rocas de al lado. Cuando llegamos nosotros estaba llena de turistas pero también debía ser hora punta. Seguro que temprano por la mañana o a última hora de la tarde no había tanta gente.

 

Aquí hacían negocio con cualquier cosa. Habían privatizado la cascada cobrando  7 CUCS solo por verla. Incluso habían traído un carro con bebidas. Una pena.

De esto se nos quejó uno de los cubanos que acompañaba a otros turistas. Que el Estado sacaba dinero de cualquier lado y la población no veía un duro. Nos contó más o menos lo mismo que Lázaro en Cienfuegos, se quejaba de las mismas cosas. Que mucha gente le daba a la bebida para ver si se morían cuanto antes, que los militares y miembros del gobierno se estaban haciendo de oro mientras saqueaban el país, que era injusto que estuviera en el Poder alguien como Fidel cuando los verdaderos revolucionarios estaban muertos y hasta llegó a asegurar tener un vídeo donde se veía a Raul Castro en una mansión rodeado de menores y con caballos bañándose en una piscina. Nos propuso quedar por la noche en las escaleras de la iglesia para enseñárnoslo. Yo me preguntaba por que nos lo contaba a  nosotros si tan peligroso era hablar mal del gobierno.  Pero al igual que Lázaro se le veía muy descontento y desesperado.

Al llegar a Trinidad comimos en el restaurante Villaba, enfrente del museo provincial. Los dueños españo- cubanos  y ahora vivían en España. El cordero estaba de muerte.

A media tarde y cuando se pasó la gran tormenta volvimos a visitar por tercer día consecutivo el Café Don pepe.

A las 9 fumos a las escaleras donde habíamos quedado con el hombre de esta mañana pero por allí no apareció nadie. Había que pagar para entrar a la casa de la música así que dimos la última vuelta por el pueblo viendo las artesanías y cenamos en un restaurante de nuestra calle. Mañana nos esperaba un largo viaje a Camaguey.

 

 

 

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