Botas de siete leguas

Valle del Cocora

Queríamos ir al valle del Cocora porque habíamos leído que allí se encontraban las palmeras mas altas del mundo. Nos sorprendió leer que algunas de estas palmas de cera podían llegar a los 60 metros, que era el equivalente a 20 pisos de altura!  Los colombianos estaban tan orgullosos de sus palmeras que las habían declarado árbol nacional de Colombia y de hecho estaban dibujadas en los billetes de 100.000 pesos. Además, el valle del Cocora es también una puerta de entrada al Parque Nacional Los Nevados, que es donde se encuentra el pico y volcán más alto de Colombia, el Nevado del Ruiz con 5311 metros cuya ultima erupción fue hace nada, en el 2016.

Para llegar, lo más habitual era subirse a los famosos “willys” en la plaza principal de Salento. En la mayoría de hostales te dan información sobre los horarios y las frecuencias, aunque nosotros nos encontramos con que salían muchos más de los que nos habían dicho, quizá también por ser puente festivo y verano.

En los willys cabían 8 personas, seis dentro y dos de pie en la parte de atrás, que tenían que ir agarrados como buenamente pudieran de la parte superior del auto. No tuvimos la suerte de que nos tocara probarlo.

willy a punto de partir

La excursión típica por el valle se realizaba en 6 horas y consistía en un recorrido circular. No estaba muy bien señalizado pero como estaba lleno de gente era imposible perderse. Empezamos el camino siguiendo un río, a través de verdes prados con vacas pastando, bosques con plantas de formas estrambóticas y mariposas de colores revoloteando en los charcos. De vez en cuando se atravesaban puentes colgantes de madera para hacer el camino más emocionante. La excursión se podía hacer bien andando o en caballo ya que el camino no era muy empinado. Tampoco tenía gran dificultad (mejor para nosotros porque era nuestro primer “trekking” del viaje).

A las dos horas de excursión encontramos un cartel que señalaba dos caminos, uno que llevaba a estrella del agua ( una cascada a 4,5 km) y el otro, que es el que cogimos nosotros llevaba a la reserva natural de Acaime, en donde se podía visitar, si pagabas la entrada, una casera con unos pocos colibris. Tan pocos que según la gente que entró no eran más de cuatro. Un poco decepcionante si decides hacer la larga cola para entrar.

Una vez allí descendimos por el mismo camino hasta una encrucijada ( no señalizada) que se dirigía hacia la finca La Montaña, un mirador con unas vistas muy bonitas de las montañas de alrededor, como el cerro Morro Gacho. Lo peor de la excursión era esta subida, que duraba 30 minutos pero que parecía una hora si no estabas en buena forma física e ibas con la lengua fuera cono nosotros. Una vez arriba, no obstante, las vistas nos quitaron todos los males y el cansancio.

cerro Morro Gacho

Este camino es el que había que seguir para regresar al aparcamiento, camino que se iba ensanchando hasta formar una pista y por el que aparecían las palmas de cera de las que hablaba al principio. Nos dejaron boquiabiertos, no sabíamos como apañárnoslas para que cupiesen en las fotos, no había enfoque posible. En el cielo los cóndores eran los más privilegiados de ver este increíble paisaje.

Ya una vez de regreso en el parqueadero había que armarse de paciencia para entrar a los jeeps porque toda la gente suele volver a la misma hora y la fila es monumental. Nos tocó esperar una hora hasta que por fin nos subimos al willy. Allí de todos modos había bares y tiendas donde comprar una  cervecita o un refresco para hacer la espera más amena.


Presupuesto

willys ( ida y vuelta): 7600 pesos

precio de una botella de agua en el valle de Cocora: 2000 pesos

entrada al parque: gratis

 

 

 

 

 

 

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