Hacia la frontera Peruana – Loja y Vilcambamba

 

Una de las dudas que teníamos era que ruta escoger para atravesar la frontera entre Ecuador. Había tres diferentes opciones, el paso Huaquillas – Tumbes, cercano a la costa del que no hablaban muy bien (robos, estafas, hurtos …y que seguro que después no era para tanto), el paso conocido como La Balsa, el que dicen que es el más bonito pero también el más aislado, porque la carretera es estrecha y en ocasiones presenta derrumbes por las fuertes lluvias, y por  último el que recorrimos nosotros: el de Macará, que es el punto de unión entre las ciudades de Loja y Piura.

De paso aprovechábamos a ver un poco el Sur de Ecuador para completar el recorrido por este fascinante país que nos había enamorado. Así pues,fuimos a la Terminal de Cuenca y compramos un boleto a Loja, por suerte salían cada hora. Dos cooperativas cubrían la ruta: los viajeros y San Luis, ambas costaban lo mismo pero habíamos leído que la primera era más cómoda. No hay mucha distancia entre ambas ciudades pero las curvas ralentizan el tiempo.

LOJA

 

Recuerdo que cuando llegamos llovía a mares y todo estaba empantanado. “Empieza el invierno, dijo el Taxista” – Yo me quedé pensando: pero si es Octubre y estamos en el Hemisferio Sur….Lo de las estaciones aquí era algo relativo, según en que parte del país te encontraras podía ser una estación u otra.

Nos encontramos una ciudad con un centro histórico levantado, con vallas y máquinas de cemento por todos lados, una pena, porque al ser una de las ciudades más antiguas de Ecuador ( tiene más de 500 años)  es  también de las más atractivas. Choca un poco con el “desorden” que hay en otros puntos de Ecuador, parecía más desarrollada culturalmente y al igual que Cuenca, muy tranquila. Poco hicimos ese día, las alcantarillas no daban a basto y las calles eran ríos. Estar debajo del tejado de un edificio era como estar bajo una cascada. La ciudad además está atravesada por tres ríos, el Zamora, el Malacatos y el Jipiro y a pesar de estar canalizados, ese día parecían estar a punto de desbordarse.

Al día siguiente las nubes nos dieron una tregua y pudimos hacer algo de turismo. Las obras tenían una explicación, en Noviembre tendría lugar una Exposición Internacional de Bellas Artes y por ello, estaban acondicionando las calles. La verdad que las fachadas de los edificios  eran preciosas, había casas coloniales majestuosas. La encargada de una maravillosa y moderna cafetería llamada Biscuit and Co nos dio un mapa y nos recomendó que hacer en un día. Hubiera estado bien ir al Parque Podocarpus, uno de los espacios naturales más atractivos  de los alrededores pero hacía falta pasar allí al menos un día entero. Este Parque Nacional con un nombre que a mi me recordaba al Jurasic Park tiene una vegetación y una flora increíble, razón por la cual se le llama “El jardín Botánico de América“. El “Podocarpus” es la única conífera nativa de Ecuador y el parque se creó con el objetivo de preservar esta especie.

El edificio más fotografiado de Loja es la Puerta de la Ciudad, un mini castillo de reciente construcción que pretende simbolizar la puerta de entrada de Loja hacia un futuro próspero,  caracterizado por el desarrollo  económico, cultural y artístico.  Es una réplica del castillo que figuraba en el Escudo de armas que envió el Rey Felipe II de España en 1571 a Loja, dada la importancia que esta tenía como punto de entrada en la Amazonía. Es gratuita su visita y además de ver fotografías de la ciudad se puede subir a una de las torres.

Puerta de la ciudad

 

Después cogimos un autobús hasta el Parque Jipiro, un parque  temático muy agradable con numerosos  juegos para los niños  y para los que somos como niños. Había un montón de columpios, toboganes, castillos….y además  pistas para hacer piruetas con la bici, un campo de fútbol y un lago para pasear en barca o dar de comer a las ocas y los cisnes. También había caballos sueltos aunque no eran muy amigables. Fui a acariciar a uno y poco le faltó para soltarme una coz.

 

Parque Jipiro

 

Por último paseamos por el centro histórico de la ciudad viendo plazas y edificios muy bonitos como la Casa del Gobierno, La Catedral, la Plaza Central, la Plaza San Francisco o la Plaza San Sebastian.

 

VILCABAMBA

 

A  una hora de Loja se encuentra este  remanso de paz donde  residen hoy en día una gran cantidad de jubilados extranjeros. Y es que a este valle se le conoce  en todo el país como el “Valle de la longevidad”. En la década de los 70 se dieron cuenta que bastantes habitantes del pueblo superaban los 100 años y creyeron que se debía a las propiedades que tenía el agua y las vitaminas de la tierra. Esto fue un reclamo para muchas personas mayores estadounidenses y europeas que se quedaran a vivir en este pueblo que apenas costa de unas pocas calles. Nosotros elegimos un resort a las afueras del pueblo para pasar un par de días antes de cruzar la frontera. Se llamaba Madre Tierra y es un eco lodge  que consigue integrarse en el paisaje utilizando para ello materiales sostenibles y numerosas plantas y árboles. Tiene  tres pequeñas piscinas construidas con piedras, un spa y un restaurante para degustar platos locales y con ingredientes ecológicos. A las habitaciones se subía por estrechos caminitos de piedra rodeados por flores y otras plantas exóticas y cada habitación tenía su porche con una hamaca y una mesita con sillas.  Era el cumpleaños de Ismael y que mejor que pasarlo en este lugar tan idílico.

No comimos en el resort, lo hicimos en el pueblo y fue espectacular. Os recomiendo un lugar que se llama  Natural Yogurt y es un restaurante orgánico que sirve unos platos  sanos y deliciosos, pidas lo que te pidas. Nos sentamos en las mesas que tenían en la calle principal. Era un pueblo super tranquilo, apenas pasaba gente. Algún que otro cliente se sentó y pidio una cerveza mientras esperaba un pedido y los perros del pueblo se acercaban a las mesas sigilosamente a ver si les caía algo.

A pesar de ser un pueblo pequeño, hay una oficina de turismo. Allí te dan un mapa  y te explican las diferentes excursiones que se pueden hacer en las cercanías. Vilcabamba era un pueblo para comer, caminar leer y descansar, y yo tan feliz.

Iglesia de Vilcabamba

Los habitantes habían abierto varios senderos por el valle para disfrutar de la naturaleza. Un lugar imprescindible que hay que visitar es la reserva natural de Rumi Wilco, una propuesta de ecoturismo diseñada para promover la conservación de las especies endémicas  y fomentar la sostenibilidad económico ambiental. Dentro del parque encontramos un Eco Lodge que ofrecía cabañas para dormir pero lo más llamativo eran los senderos que lo recorrían. A pesar de encontrarse señalizados era fácil perderse ya que parecía que estábamos en un laberinto. Habían puesto cartelitos al pie de las plantas que identificaban de que especie se trataba.  Por otro lado, había algunos puntos de  donde estaba permitido bañarse en el río. Al igual que plantas también se podían ver muchas aves, recuerdo por ejemplo de ver unos pájaros de color turquesa muy llamativos.

Atardecer en el valle

Finalmente,  una excursión que merece la pena hacer es la que sube al Cerro Mondango, una montaña donde no solo se ven unas preciosas vistas del Valle sino de otras montañas del valle contiguo. Se tarda aproximadamente unas tres horas entre ida y vuelta ( a paso de abuelo, es decir, nuestro paso), pero los últimos 30 minutos antes de llegar al cerro son de subida empinada y resbaladiza, porque no hay vegetación, solo piedrecillas. En el resort nos habían aconsejado que no hiciéramos esta excursión por nuestra cuenta pues en los últimos años se habían dado casos de atracos, pero lo cierto es que nos encontramos con varias personas que hacían la excursión y  por suerte no nos pasó nada. Creo que a veces hay un alarmismo exagerado.

Cogimos el último bus de regreso a Loja, el que salía a las 20:45. Nos quedaríamos a dormir allí y muy pronto por la mañana cogeríamos el  autobús que nos llevaría  a Piura, en Perú. Lo cierto es que a pesar de seguir queriendo descubrir lugares tenía un sentimiento de tristeza. En Ecuador habíamos estado algo más de un mes y nos había impresionado por muchos aspectos. Me  hubiera quedado mucho más tiempo allí, sino fuera porque al final teníamos un tiempo limitado para hacer nuestro viaje por Latinoamérica. Antes del viaje pensaba que tendríamos tiempo suficiente al estar un mes en cada país y cuando viajas te das cuenta que lo que realmente te apetece es pasar largas temporadas, no estar pensando en cuál será tu próximo destino.


Presupuesto:

 

Autobús Cuenca – Loja: 7,5 dólares

Habitación doble con baño privado en hostal en Loja: 24 dólares

Habitación doble con baño privado en el resort Madre Tierra: 60 dólares

Autobús Loja – Vilcabamba: 1,50 dólares (ida)

 

 

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