Día en Cayo Jutias

 

 

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Desayuno en casa Marilyn

 

 

 

 

Nos despertamos con el canto de todos los gallos del pueblo. A partir de las 7 de la mañana ya era imposible dormir.

Marilyn nos preparó un abundante desayuno antes de irnos a Cayo Jutias. Nos sirvió de todo: leche, café, tortilla con una especie de pimiento rojo llamado ají, rebanadas de pan con mermelada de Guayaba, zumo de mango y un plato con todo tipo de fruta cortada, también jamón y queso rayado y unas rosquillas de chocolate. No íbamos a pasar hambre hoy.

Nos vinieron a buscar y pasamos por dos casas particulares a recoger a una pareja de alemanes y a una chica polaca que nos estuvo contando sus andanzas por Cuba y Sudamérica.

 

Cayo Jutias no quedaba muy lejos, pero la carretera para acceder estaba en muy mal estado así que tardamos más de hora y media en llegar. Se les llama cayos a pequeñas islas formadas en la superficie de un arrecife de coral, suelen tener playa de poca profundidad y estar cubierta por manglares . En la zona norte de Pinar del Río los dos más conocidos eran Cayo Levisa y Cayo Jutias.

 

 

 

Llegar aquí 14089620_10209957811599406_2005056467_nera venir al Paraíso, nunca antes había visto unas playas de arena tan blanca y agua turquesa. Había dos restaurantes, baños y una caseta para alquilar embarcaciones pero nada más. Tampoco había una gran cantidad de gente, la mayoría se aglutinaba en la zona de los restaurantes pero si ibas andando tanto a izquierda como a derecha estabas prácticamente solo.

Nosotros fuimos andando por la orilla de la playa del lazo izquierdo hasta una zona de manglares secos. Allí colgamos las mochilas y pusimos nuestras toallas. El agua estaba en calma, parecía una laguna, apenas cubría y estaba bastante caliente. Nos dio pena no tener una gafas para hacer snorkel porque por esta zona tenía que haber un montón de pececillos. Fuimos de echo a preguntar al sitio de alquiler pero no tuvimos suerte.

Llovió un par de veces, tronó, volvió a salir el sol, hizo de todo. Este era el tiempo normal en Cuba.

Pedimos un par de cocos para bebernos el agua y fuimos esta vez paseando hacia el lado derecho. Por el camino vimos una gran cantidad de cangrejos blancos, llamados” fantasma”, marrones, rojizos, y también caracoles de mar.

A las 4 habíamos quedado para volver a Viñales. Una vez allí organizamos un colectivo con Marilyn que nos llevaría mañana a Cienfuegos. No solo nos bajó el precio a 30 CUCS sino que además nos permitió que le pagáramos el alojamiento en euros porque ya no nos daba tiempo de ir a la Cadeca.

Por la noche probamos en uno de los restaurantes de la calle principal la “ ropa vieja”, un plato de origen español pero adoptado por los cubanos consistente en carne de vaca deshilachada con tomate y servido con arroz y vegetales ( el pepino solían ponerlo a todos los platos). Pedimos también un plato de arroz con camarón y gambas y de postre flan. Todo ello más dos Cristal ( la cerveza de Cuba) y un jugo de piña nos salió por 16 CUCS.

 

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