Bogotá

Primeras impresiones

Bogotá es fría en cualquier época del año, por lo tanto a pesar de estar en pleno mes de Agosto, tuvimos que echar mano del abrigo nada más salir de casa. Nos alojábamos en casa de Santiago, un señor muy agradable al que le encantaba conversar y filosofar sobre la vida frente a una copa de vino chileno.  Habíamos encontrado su casa por airbnb y fue todo un acierto. El barrio se llamaba Campín, conocido por que en el se sitúa el estadio de fútbol más grande de la ciudad. Parecía ser más residencial que otra cosa. Al llegar nos habíamos asustado un poco porque algo característico de este barrio y de muchas ciudades colombianas es que las casas están enrejadas por motivos de seguridad. Por el día sin embargo daba la sensación de ser un barrio tranquilo.

Nuestro primer desayuno lo compramos en un supermercado llamado Cobsubsidio. De allí cogimos el medio de transporte que los bogotanos más desprecian, el transmilenio. Es un sistema de buses que atraviesa la ciudad de Norte a Sur y que siempre va abarrotado, por lo que hay que vigilar en todo momento las pertenencias. Se producen diariamente robos y la policía parece no poder controlarlo. Me llamaba la atención que en la parte frontal de cada bus se leía “Te amo Bogotá“ así como la nomenclatura que seguían las calles de la ciudad. No eran palabras sino números, calle 52 con carrera 30, calle 4 con carrera 25…A mi me parecía un sistema muy lioso pero los habitantes parecían tenerlo clarísimo. Bastante tenía yo con hacerme una idea de lo que significaba “cuadra”.

Desde el bus, Bogotá me parecía una ciudad demasiado bulliciosa, contaminada y gris. La gente iba con prisa por las estaciones para no perder su bus de conexión y continuamente te empujaba. Los coches tocaban el claxon molestos por el tráfico. En el bus sentimos la continua mirada de un chico que no perdía de vista nuestra mochila. No obstante no tuvimos ningún problema y todo aquel al que le preguntamos por alguna indicación se mostró muy amable con nosotros. Una señora incluso le preguntó a un policía como podíamos llegar al cerro de Monserrate de la forma más segura.

Centro histórico

El cerro de Monserrate tiene una altitud de 3152m (la altitud media de Bogotá es de unos 2600m ) y es el punto donde se tienen las mejor panorámica de la ciudad. Los bogotanos suelen ir mucho en fines de semana y se puede ir caminando. Habíamos leído que entre semana estaba más desolado así que extremando las precauciones cogimos el funicular que se encuentra al lado de la Universidad de los Andes y el museo Quinta de Bolivar. Hicimos bien porque a la vuelta vimos a unos chicos gritar ayuda a la policía porque habían sufrido un atraco. No se si era por todo lo que habíamos oído pero se sentía cierta inseguridad. Había presencia policial en cada calle del centro histórico.

Las vistas y la vegetación una vez arriba era fascinante, la ciudad parecía no tener fin y había plantas que veíamos por primera vez como las bromelias, típicas de la región tropical sudamericana. Los rascacielos se concentraban en una parte de la ciudad, particularmente en el barrio del Chapinero, y el resto lo conformaban casas bajas y chabolas que se extendían por la falda de los cerros.

Barrio de la Candelaria

Este barrio bohemio  es el más popular entre los mochileros para alojarse ya que concentra la mayor parte de lugares culturales y vida nocturna. Sus casas son viejas y de colores, de arquitectura colonial y con fachadas llenas de graffitis. En el barrio hay también varios museos, nosotros visitamos el del oro, que dice ser el que más oro alberga de todo el continente (más de 55.000 piezas)  y el museo Botero, menos importante que el de Medellín, pero que tiene la ventaja de reunir obras de otros artistas como Picasso o Dalí y además es gratis la entrada.

Bajando por la calle 7, llegamos finalmente la Plaza Bolivar, plaza llena de palomas que lleva el nombre del héroe que logró la independencia del dominio español. Allí se localizaba el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, la casa del cabildo eclesiástico o el Palacio Arzobispal.

 

Chapinero no lo pisamos en este primer día en Bogotá, sino a la vuelta de nuestro recorrido por Colombia, pero es otra realidad, la otra cara de la moneda que genera la desigualdad. Es un barrio de pasta, con lujosos y modernos edificios y lleno de centros comerciales y restaurantes

 


Presupuesto diario

Alojamiento.

https://www.airbnb.es/users/show/96239989.

La casa de Santiago fue muy confortable. La habitación era muy espaciosa para dos personas y confortable, aunque tiene el inconveniente de que está alejada del meollo. Lo mejor de alojarse aquí es el trato del propietario

precio por noche en habitación doble  52.600 pesos = 15 euros

Comida

precio por persona en Crepes and Waffels ( cadena colombiana muy popular por la gran variedad de crepes dulces y salados que ofrece y su política de contratación principalmente femenina) : 22.100 pesos = 6,30 euros

Tarifa Museo del oro: 4000 pesos  = 1,14 euros

Tarifa tarjeta transmilenio: 11200 pesos =3,20 euros (incluyendo 4 viajes)

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