La Guajira, tierra de wayuus

Seguimos la costa caribeña hasta una de las regiones más inhóspitas y con más encanto del territorio colombiano: la Guajira. Esta región desértica cuyo nombre me hacía imaginar tierras remotas y salvajes ocupa territorio tanto colombiano como venezolano. Los habitantes son el pueblo wayuu, una comunidad  indígena que habla su propio idioma y sigue conservando sus tradiciones desde antes de la Colonia ya que nunca fueron conquistados por los españoles. Aunque es una comunidad que tradicionalmente se ha dedicado al pastoreo de animales, en los últimos años se han abierto al turismo y muchos de ellos gestionan rancherías para alojar a los viajeros. No obstante, la explotación de su principal recurso, el carbón, ha causado numerosos conflictos con el gobierno colombiano. De hecho, algunas poblaciones se han visto obligadas a mudarse o a vivir en pobreza por la desertización que ha provocado el desvío de las aguas para lavar el carbón.

Las poblaciones más visitadas son Riohacha, Cabo de la Vela y Punta Gallinas, aunque llegar a esta última no es asunto fácil. Implica viajar durante horas en la parte exterior del jeep soportando el fuerte viento y la arena en la cara.

Como llegar

Para llegar a Cabo de la Vela, que es el sitio donde nos alojamos hay varias opciones. Viniendo de Palomino lo más común es coger un bus a Riohacha, allí otro que vaya a Uribia y finalmente subirse a un jeep hasta Cabo de la Vela. Sin embargo para no tener que coger tantas conexiones algunas agencias de Palomino ofertan jeeps que te llevan directamente a Cabo de la Vela por un poco más de dinero. Estos jeeps están parados en la troncal, en el mismo sitio donde paran los buses que van a Riohacha.

Hay que esta al loro porque intentan meter el mayor número de personas en el coche y ya de por sí el viaje es un poco pesado. Nos la intentaron colar pero como nos negamos a viajar en esas condiciones e hicimos amago de coger el bus, acabaron cediendo.

El paisaje una vez se deja atrás Riohacha cambia por completo, haciéndose cada vez más árido. Llega un momento que la carretera no es más que un camino de piedras solitario en cuyos alrededores no hay más que arbustos y alguna que otra cabaña o un simple puesto de madera con una hamaca y una banca. Las mochilas y la ropa se llenan de polvo y el calor cada vez es más sofocante.

Aparecen cabras y también niños que  corren hacia la ventanilla del coche para que les des galletas o algún dulce. Es tan habitual esta práctica que los niños se han acostumbrado a pedir cada vez que ven un turista. La población wayuu pide encarecidamente no contribuir a esta dependencia.

Me llamó la atención que por el camino  vendieran gasolina en pequeñas garrafas. Nos contaron que procedía de Venezuela y que solían hacer contrabando con ella. Como no había estaciones de servicio, los conductores llevaban un embudo para verter la gasolina de estos bidones en el depósito.

La sociedad wayuu

Una de las cosas que hice nada más llegar a Cabo de la Vela fue leer un libro acerca de la cultura wayuu. En La Ranchería Utta un lugar SUPER recomendable para alojarse) disponían de una biblioteca con libros muy interesantes y un espacio donde cada noche proyectaban documentales.

En la cultura wayuu estaba permitida la poligamia, un hombre podía tener cuantas mujeres quisiese, siempre y cuando demostrase que tenía suficientes recursos para mantenerlas. No obstante se consideraban una sociedad matriarcal por la importancia que le otorgaban a la mujer como creadora de la vida y de la perpetuidad del clan. Había una frase que resumía este sentimiento “padres hay muchos pero madre solo una“.

Los hombres se suelen dedicar a la agricultura, la ganadería  y la pesca mientras que las mujeres al tejido y el hogar. Confeccionan chinchorros ( hamacas grandes) y bolsas de lana, en concreto unas de color negro y café,Cque ya nos encontramos en otras partes de Colombia, pero que son originarias de La Guajira. Así que si se está pensando en comprar una de estas lo mejor, para contribuir al desarrollo económico de la región es comprarla directamente aquí.

De la educación de los hijos se encargan ambos géneros pero especialmente los miembros de la línea materna, es decir, los tios, tias, abuelos…

Lo más curioso de todo era el rito de iniciación en la vida adulta de las mujeres. Cuando tienen su primera menstruación permanecen encerradas en una cabaña durante tres o cuatro días, tumbadas en un chinchorro que colocan atado en lo alto. Durante este tiempo no pueden comer, solo beber. Mientras tanto afuera, los familiares hacen una ofrenda a sus dioses llamada Yonna. Pasados estos días es cuando tiene lugar el verdadero encierro que puede durar desde un mes hasta tres años! (esto depende de la familia). Durante este tiempo, la madre le instruirá en sus labores como mujer y podrá tomar únicamente ciertos alimentos con el objetivo de retardar el envejecimiento. Mientras tanto se van presentando a la familia pretendientes que se convertirán en esposos al terminar el encierro.

No obstante esta tradición cada vez se está perdiendo y en la actualidad pocas familias lo llevan a cabo. La mayoría de chicas jóvenes escogen ellas mismas con quien quieren casarse.

 

Cabo de la Vela

Cabo de la Vela es un pueblecito que se extiende a lo largo de la costa caribeña, formado por cabañas y rancherías en donde el azul clarito del mar contrasta con la arena marrón y anaranjada del desierto. Además de las bonitas playas que hay en los alrededores como el Pilón de azucar, es un lugar también muy propicio para practicar Kite Surf, ya que constantemente sopla el viento. Muchas agencias ofrecen cursillos (100.000 pesos por hora) o solo el material. Si eres principiante recomiendan hacer un mínimo de 5 horas.

Uno no se puede ir de la Guajira sin comer pescado fresco recién sacado del mar o sin probar la langosta, el producto más típico de la zona. El precio de una langosta ronda, como dicen en Colombia, los 35.000 lucas (Pesos)

Otros platos que también se comen mucho es el chivo asado (cabra) servido con arroz y leche de coco o el arroz con camarones. La cerveza es importada de Venezuela ( la Polar) y normalmente se suelen beber también jugos como el de Tamarindo o de Carazo, que a mí me sabía a uva pero quede en realidad es un fruto que se obtiene de un árbol parecido a la palma.

Dan ganas de quedarse una larga temporada para disfrutar de la comida, de las playas, del silencio, de los atardeceres y sobre todo de las noches estrelladas. Es impresionante la cantidad de puntitos que se ven en el cielo al anochecer. Al lado de nuestra ranchería habían colocado a propósito unos bancos reclinados para poder contemplarlas. Siembre recordaré aquél momento en que las estábamos mirando extasiados mientras se oía el murmullo de las olas del mar. Lo bueno de la ranchería Utta es que tenía espacios con hamacas que daban a la misma playa y cabañas con terraza mirando al mar.

Ranchería Utta

 

El Pilón de azucar

El Pilon de azucar es un montículo piramidal que se levanta sobre una preciosa playa de arena anaranjada a cinco kilómetros de la ranchería. Se puede ir caminando por un aislado camino de tierra o en moto (cobran 5000 pesos por trayecto). Se tarda hora y media en llegar y el camino discurre entre matorrales. En algún momento se pasa por alguna ranchería pero no te quitas la sensación de soledad ni un momento. Se ven un montón de aves, cabras y lagartos de un color azul intenso. En el mismo Pilón algunos puestos improvisados venden agua y refrescos. Los vendedores se echan un ungüento marrón en la cara para soportar el sol durante todo el día.

 

La subida al Pilón aunque parece costosa apenas dura 15 minutos (y teniendo en cuenta que el viento es fortísimo). Las vistas de la costa desde arriba son espectaculares. También se ve a lo lejos un pequeño salar en medio del desierto.

De camino a la ranchería recuerdo con cariño el momento en el que nos encontramos a dos niños pequeños. Nosotros le hicimos el gesto del saludo, el niño no sabía que significaba aquello (muchos de ellos ni siquiera hablaban español) pero a medida que se alejaban, se volvían, nos gritaban e imitaban nuestros gestos.

El Faro

Otra excursión muy conocida es la de ir hasta el faro de Cabo de la Vela. Lo mejor es hacerla por la tarde cuando esté atardeciendo para disfrutar de ese momento mágico. Desde el faro además se ve la popular Playa Ojo de Agua, llamada así porque posee un pequeño nacimiento de agua, o la de El Cabo, justo al otro lado. Desde la ranchería también existe la posibilidad de ir a pie durante media hora o en moto.

Otros lugares que merecen la pena

Además de Cabo de la Vela se puede continuar hasta la zona conocida como la alta Guajira, donde se localiza la población turística de Punta Gallinas, (el punto más septentrional de Sudamérica), las Dunas de Toroa y el sorprendente Parque Natural de Macuira, un oasis en medio del desierto.


Presupuesto

Jeep desde Palomino a Cabo de la Vela: 50.000 pesos

Dormir en cabaña en la Ranchería Utta: 40.000 pesos

Comida: 17.000 pesos

Desayuno completo: 8000 pesos

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