Villa de Leyva

De San Gil a Villa de Leyva

Villa de Leyva era la última población por la que pasábamos en nuestro viaje por Colombia. Después ya volveríamos a Bogotá y de allí volaríamos a Quito para empezar nuestra aventura por Ecuador.

No había autobuses directos desde San Gil hasta Villa de Leyva. Teníamos que hacer transbordo en Tunja, la ciudad capital más alta del país. Merece la pena sentarse en el lado de la ventanilla porque los paisajes que se atraviesan son preciosos. Dejamos atrás las montañas y nos encontramos con una gran meseta de tierra marrón y ocre y con una vegetación más perenne, de pinos y abetos. Nos encontrábamos a 3000 metros de altura y el frio aquí apretaba. Hay que ver lo que cambiaba el tiempo según la región del país donde te encontrabas en cada momento.  Habìamos pasado del frió de Bogotá  al clima templado de Medellín y al calor sofocante de Cartagena de Indias, y ahora que regresábamos a Bogotá, volveríamos a dormir con manta.

Llegamos en el momento perfecto, al atardecer. Villa de Leyva tenía una arquitectura muy similar a la de Barichara, casas de teja y paredes blancas y balcones, portones y ventanales de madera. Pero el ambiente, nada que ver, estaba lleno de turistas, su plaza principal, Inmensa! repleta de gente paseando, sentados en las escalinatas comiendo, bebiendo cerveza, charlando o jugando. Mientras íbamos buscando donde quedarnos, nos dimos cuenta que había multitud de restaurantes, cafeterías y tiendas de artesanías.

Nos quedamos en el hostal Rana, una casa de huéspedes regentada por María, una mujer cuanto menos peculiar, de carácter fuerte y que se preocupó por nosotros como si fuéramos sus hijos. Hablaba por los codos y siempre se sentaba con nosotros a desayunar y contarnos su vida y la de sus familiares. Tenía un perrazo negro  simpatiquísimo llamado pepe del que nos enamoramos desde el primer momento.

Pepe echándose la siesta

Que hacer en Villa de Leyva

Dentro del mismo pueblo, lo más característico es la Plaza Mayor, empedrada y rodeada de antiguos edificios que aún conservan su estructura colonial. Tiene nada menos que 1400 metros cuadrados de superficie y posee el record de ser la plaza más grande de todo el país.  Continuamente se ve gente volando cometas y es que los fuertes vientos que se producen en esta zona  hace que se lleven a cabo festivales y concursos relacionados con esta actividad, como el que tiene lugar en Agosto durante tres días.

En la misma plaza se sitúa el templo parroquial, construido en 1604 y de estilo barroco-colonial y  reconocido históricamente por albergar el Primer Congreso de la Provincias Unidas de la Nueva Granada, en 1.812, dos años después del Grito de Independencia Nacional. Fue allí de donde se elaboraron las primeras leyes de la Colombia reconocida como país independiente y en donde acudieron políticos y héroes tan populares como Simón Bolivar.

Otra edificación peculiar es la casa de Don Juan de Castellanos, conocida como ” los portales” por los arcos de estilo castellano que forman el porche.

 

En las calles que van a dar a la plaza se pueden visitar muchas casas coloniales que han sido reconvertidas en museos como la casa museo Antonio Nariño, otro de los principales protagonistas de la independencia, o la del capitán Antonio Ricaurte, que actualmente alberga diferentes objetos de la fuerza aérea colombiana.

Aparte de su belleza arquitectónica, villa de Leyva tiene mucha vida, además de restaurantes y cafeterías con tartas que al verlas se te hace la boca agua (como la pastelería francesa), artistas emergentes han abierto locales para mostrar a los turistas sus artesanías y objetos de diseño.  En este pueblo se puede comer lo que te apetezca. Había hasta un coreano!

Alquilar una bici

En los alrededores de Villa de Leyva hay muchas cosas por descubrir (pozos azules, casa de terracota, museo paleontológico y del fosil, el vecino pueblo de Ráquira o el Santuario de flora y fauna de Iguaque). Lo que suele hacer mucha gente es alquilar una bici ya que las distancias son largas para ir caminando pero los caminos son muy apropiados para utilizar ese medio de transporte. Y eso hicimos nosotros, aunque nos equivocamos más de una vez de camino porque no está muy bien señalizado.

Pues por aquí no es…

  • Pozos azules

Se encuentran a 3 km de Villa de Leyva y son  pozos artificiales que han tomado est​e color por la acción de las sales y minerales del suelo.​​​​ Había que pagar una entrada de 8000 pesos y caminar durante 40 minutos desde la entrada. Como sólo habíamos alquilado la bicicleta para tres horas los pasamos de largo.

  • Museo del fósil

Lo que hoy conforma la población de Villa de Leyva hace millones de años era mar y prueba de ello son los fósiles marinos que se han encontrado. En este museo se pueden ver fósiles de animales prehistóricos como el plesiosaurio, el ictosaurio y el cronosario. Aunque es un museo muy pequeñito merece la pena entrar para ver el enorme bicho que hay en la entrada, un monstruoso Kronosaurio que a mi me recordaba a los dragones de juego de tronos.

  • Casa de Terracota

Esta casa diseñada por el arquitecto Octavio Mendoza es una auténtica maravilla. Es asombroso como construyó con sus propias manos cada una de las estancias e hizo habitable esta obra de arte, una casa de arcilla que está considerada la más grande del mundo.

Me daba la sensación de que se había inspirado en Gaudí o Dalí porque los azulejos que utilizó por ejemplo para el cuarto de baño eran similares a los del Parc Guell. La manera como había trabajado el hierro representando animales era asombrosa. No parábamos de gritar  – Mira esa lampara en forma de araña! Mira esa silla que parece una mariposa!

Ráquira

Este pueblo considerado como otro de los más bellos de Colombia está a solo media hora de Villa de Leyva es en sí mismo una obra de artesanía. Las fachadas de las casas son muy coloridas y no solo se pueden comprar artesanías sino que también se puede intentar fabricarlas en alguno de los alfareros locales. Imposible volverse con las manos vacías.

Para llegar se puede coger un bus en Villa de Leyva aunque no hay muchas frecuencias.

 

Santuario de flora y fauna de Iguaque

Este paraje natural está lleno de misticismo ya que según cuentan las leyendas es en la laguna de Iguaque de donde emergió la principal diosa de la civilización Muisca, Bachué, la creadora de la naturaleza. Además de la laguna que da nombre al parque, hay otras siete que son de origen glaciar. La altitud oscila entre los 2400 y los 3800 metros y hay que llevar ropa de abrigo e impermeable porque el tiempo es muy cambiante y sopla bastante viento.

En la Terminal de autobuses de Villa de Leyva hay un bus que deja cerca de la entrada del santuario, ya que debido al mal estado de la vía no es posible que te dejen en la entrada. Al bajarse del bus hay que caminar 40 minutos hasta la entrada del parque.

Para ir a la laguna sagrada hay que coger el llamado sendero Bachué de dificultad alta debido al desnivel. Son tres horas de subida y otras tres de bajada.


Presupuesto

Bus San Gil – Tunja: 20.000 pesos

Bus Tunja – Villa de Leyva: 7000 pesos

Bus Villa de Leyva – Bogotá: 23.000 pesos

Cena en restaurante: 25.000 pesos

Alojamiento en habitación doble en hostal: 70.000 pesos

Alquiler de bicicleta (3horas) : 18.000 pesos

Entrada museo del fosil: 8000 pesos

Bus a Iguaque: 10000 pesos (ida y vuelta)

Entrada al Santuario de Iguaque: 16.000 pesos

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