Quito, Patrimonio de la Humanidad

 

Era la primera vez que veíamos los Andes desde el cielo. Que diminutos debíamos ser comparados con aquellas monstruosas montañas. En unos minutos aterrizaríamos en Quito, una de las capitales de Sudamérica mejor conservadas y rodeada de volcanes.

El aeropuerto se encontraba a hora y media de la ciudad. Cogimos un bus lanzadera que iba hasta la entrada de la ciudad. Una vez allí se podía coger otro bus que te acercase al centro de la ciudad. Pensába que notaría la temida altura – Quito se encuentra a unos 2800 m, pero por suerte o quizá porque ya nos habíamos aclimatado en Bogotá, no notamos nada extraño.

Habíamos reservado un airbnb en uno de los barrios pijetes de la ciudad, Bellavista, lejos del meollo pero bien conectado por el sistema de buses. Recordaba un poco al distrito de Poblado de Medellín. Esto era algo habitual en las ciudades superpobladas de Lationamérica, los contrastes entre los rascacielos y las chabolas construidas sin ningún tipo de orden. La viva imagen de la desigualdad. Nosotros nos encontrábamos al lado de Iñaquito, el barrio financiero de la ciudad, en uno de los últimos pisos de un rascacielos donde se veían estas maravillosas vistas desde el salón.

Cerca nos quedaba el Parque de la Carolina, un parque público que nos gustó mucho porque contaba con multitud de espacios para hacer diversas actividades. Tenía campo de fútbol, pista de atletismo, un espacio para practicar saltos en bicicleta o hacer skate, y también un lago central donde se podían dar paseos en barca.

La parte antigua de la ciudad y Mariscal, el barrio fiestero de Quito, no quedaba muy lejos. Teníamos que coger el trolebus, un bus eléctrico que iba enganchado a un par de cables en la parte superior y que costaba solamente 0, 20 céntimos! De momento, y a falta de que se inaugure el metro, supuestamente en 2019, este era el medio de transporte más eficaz para moverse y también el más barato.

Centro Histórico – Patrimonio de la humanidad

Los orígenes de la ciudad ( donde actualmente se encuentra el centro histórico) se remontan al periodo incaico. Capital del imperio que habían extendido por el Norte, fue quemada en 1533 por el general Inca Rumiñahi, que prefirió tomar esta drástica decisión, antes que dársela a los españoles. Solo un año más tarde, los españoles conquistaron a los incas y ordenaron su reconstrucción.

El centro de Quito está muy bien conservado. No es casualidad que se convirtiera en la primera ciudad del mundo en ser declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Subimos por la empinada Calle Chile, una de las más largas del centro histórico, hasta llegar a uno de los principales lugares del centro, la Plaza Grande o Plaza de la Independencia en la que se localizaban un montón de edificios singulares como el Palacio Arzobispal, el Palacio de Gobierno (sede de Gobierno reconstruido en numerosas ocasiones por la alta cantidad de terremotos que se han producido), el Palacio Municipal, la Catedral Metropolitana y el Centro cultural Metropolitano, edificio que antiguamente pertenecía a los jesuitas y donde actualmente se pueden ver distintas exposiciones. Merece mucho la pena y la entrada es gratis. Coincidimos con una que¨se llamaba “La intimidad es política” con obras de artistas que criticaban la censura a la homosexualidad en Ecuador o el escaso protagonismo que se le da a la mujer como artista, en los museos, en el cine o en la música. Se hablaba también de explotación sexual infantil (algo que ocurre con frecuencia tristemente en Colombia), de cuestiones de género etc. Y es que la cultura del machismo está muy arraigada en los países sudamericanos, pero afortunadamente  y gracias a la globalización, cada vez existen más movimientos a favor del derecho de igualdad de género.

Plaza Grande

Me llamaba la atención ver que todavía existía el trabajo de limpiabotas. Había bastante gente que le gustaba ver sus zapatos bien lustrados y les daban unas moneditas a los que se ganaban la vida de esta manera. También me sorprendió ver por primera vez a las cholitas, campesinas indígenas de la región andina que llevaban el pelo recogido en una trenza y vestían siempre un sombrero negro ( a veces con una pluma) y una falda. Vendían sus productos en los mercados de la ciudad o en las mismas calles sobre telas de colores.

En el casco antiguo hay numerosos edificios históricos, más de 130! pero por citar los citar los imprescindibles, destacaría dos: la iglesia y convento de San Francisco situada en una de las plazas más grandes de la ciudad que recibe el mismo nombre y el convento de Santo Domingo. 

Además de iglesias y monumentos religiosos hay una gran cantidad de museos situados en edificios coloniales como el Museo de la ciudad, Museo de Arte e Historia Alberto Mena Caamaño o el Museo Casa de Sucre. 

El centro histórico es también la mejor zona de la ciudad para comer comida local de forma económica. En el barrio de Mariscal, al ser la zona de moda, han abierto muchos restaurantes rollo hipster de comida internacional y fusión, pero son mucho más caros.

Calle de la Ronda

Es la calle más bohemia y con más encanto de Quito. A principios de siglo numerosos  artistas como escritores, poetas, pintores e intelectuales vivieron entre estos muros que se extienden desde la antigua terminal Cumandá hasta el boulevard 24 de Mayo. No ha perdido su personalidad y en esta calle de casitas de colores y maceteros en los balcones, sigue habiendo pequeñas tascas, tiendas de artesanía y galerías de arte o centros culturales. Noche tras noche, la Ronda se anima, se ilumina y continúa manteniendo la misma esencia, siendo testigo de nuevas  historias de amor y borracheras provocadas seguramente por algún canelazo más del debido. Esta bebida típica de Ecuador y en general de las regiones andinas se preparaba tradicionalmente para entrar en calor. Se fabrica a base de canela y licor o aguardiente.

Nos encontramos locales muy interesantes como la Rondalia Quiteña, uno de los primeros bares que abrieron en esta calle y cuyas mesas son antiguas mesas de coser. La bebida típica del bar es el “agua loca“, que lleva nada más y nada menos que diez hierbas diferentes.

Calle de Ronda

El Panecillo

Este es el nombre que los españoles le pusieron al montículo que se alza sobre el centro de la ciudad. Hoy se le conoce por este mismo nombre, pero antiguamente cuando la ciudad estaba bajo el dominio inca, lo llamaban “Shungoloma” que quiere decir loma del corazón. Cuentan las leyendas que el tesoro de Atahualpa, que jamás fue encontrado, se encuentra enterrado aquí. Hoy, lo más característico es su extenso mirador desde el que se tiene una amplia vista del centro histórico  y los volcanes de los alrededores así como, la virgen alada que domina la cima, una enorme estatua  de 45 metros de altura y fabricada con 7400 piezas de aluminio. Es una réplica de otra estatuilla de apenas de 30 centímetros diseñada por el maestro Bernardo de Legarda, quien en su intento de ser original y mezclar iconos indígenas y españoles decidió esculpirle unos alas.

La Virgen alada

Se puede ir caminando pero no se considera seguro para los turistas, lo mejor es coger un taxi o el bus turístico. Mientras íbamos subiendo el taxista nos contó la historia de aquel barrio, en el que habitó una mujer muy poderosa conocida con el alias de la  Mama lucha, respetada por todos los Quiteños debido a la gran influencia que tenía en la ciudad y su historial criminal. Según el taxista ni la policía se atrevía a entrar en aquel barrio ya que la familia formaba una banda criminal muy peligrosa que obtenía lo que quería por medio de la extorsión y el terror. No fue hasta el año 2012 que las fuerzas policiales, con ayuda de la Fiscalia , realizaron una importante operación en la que arrestó a 27 miembros de la red.

Mariscal o Gringolandia

Gringolandia es el nombre con el que popularmente se conoce a esta zona, ya os podéis imaginar por qué. Los hostales de mochileros,  bares y discotecas, restaurantes y tiendas se encuentran en las calles cercanas a la Plaza Foch, continuamente llena de extranjeros. Es sin duda el barrio más cosmopolita y fiestero de la ciudad. Dicen que hay que andarse con ojo de madrugada pues se han dado casos de atracos, especialmente en los últimos años. No podemos corroborar esta información ya que estuvimos al mediodía, pero en cualquier caso, me imagino que con sentido común, (como en todos los lados) será suficiente.


Presupuesto

Alojamiento en airbnb: 12 dólares

Bus del aeropuerto a Quito: 6 dólares

Taxi al Panecillo: 2,5 dólares

Comida en restaurante local: 3 dólares

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