Botas de siete leguas

Latacunga y alrededores del volcán Cotopaxi

 

Después de nuestro día en la selva de Mishaualli haciendo el mono, ponemos rumbo de nuevo a la sierra, esta vez a una ciudad situada a los pies de otro imponente volcán, el Cotopaxi, de 5987 metros de altura y el segundo más alto de Ecuador después del Chimborazo. Se le considera un volcán activo aunque su  última gran erupción tuvo lugar a finales del siglo XIX.

Latacunga  es una de las principales ciudades de la sierra andina y tiene un centro histórico muy bonito , con calles empedradas e iglesias y plazas de estilo colonial.  Resulta agradable pasar una mañana paseando por las calles viendo el Parque Vicente León, donde está situada la Catedral y el Palacio Municipal, la Casa de los Marqueses, una antigua casa señorial construida en piedra pomez  o por ejemplo el Mercado  Cerrado, un extenso mercado  de dos plantas en el que se venden los productos de la zona.

Parque Vicente León

Pero sin duda, lo mejor de Latacunga es su emplazamiento, ideal para visitar los numerosos lugares naturales que se encuentran en el área, o los pintorescos pueblos  andinos que se animan cada día que hay mercado, como el de Zumbagua o Saquisili. Dependiendo que días coincidáis en Latacunga podéis aprovechar a visitar uno u otro.  El  mercado  montañés de Zumbahua tiene lugar los sábados, el de Pujili los miércoles y domingos, y los jueves  es el día de Saquisili. Todos ellos son mercados indígenas , donde se pueden comprar desde productos ecológicos hasta artesanías de cada zona.  Además de ser muy interesantes de ver, es  una buena oportunidad para llevarse un recuerdo de Ecuador. Comprándoles directamente a los campesinos, en vez de intermediarios, se ayuda al desarrollo rural y evita la despoblación de estas comunidades que  viven de lo que producen con sus manos. La verdura, la fruta, los cereales, todo tiene más sabor que lo que comemos en nuestros países.  Es un privilegio que hay que seguir conservando.

Mercado de Saquisili

Llegamos un miércoles a Latacunga, y siguiendo los consejos sobre la aclimatación a la altura, decidimos aprovechar el primer día a ver uno de estos mercados populares, el de Saquisili, situado a media hora de Latacunga en bus.  No hay un único lugar donde se celebre el mercado, los puestos se agrupan en diferentes zonas del pueblo y si madrugas se puede ver el mercado de animales que tiene lugar a las afueras del pueblo. No es que sea muy agradable de ver, ya comentaba que aquí el buen trato a los animales en general escasea, pero aún así resulta curioso ver las negociaciones, la cantidad de vacas,  llamas  chanchos  que hay(los cerdos). Puedes preguntar aquí y allá el coste de algún animal.  Es un mercado muy auténtico y poco turístico. Se puede  llegar caminando desde el centro de Saquisili pero si no sabes el lugar exacto donde se encuentra, lo mejor es subir a la camioneta de algún lugareño. Aquí es normal que te lleven de manera gratuita a cualquier lado cercano,, es algo que me sorprendió mucho de la sierra, su solidaridad, incluso con el que saben que es turista.

Cuanto más se madrugue mejor.  El mercado empieza antes de alba y si se llega pasado el desayuno, sobre las 9:00 apenas quedan ya animales. Me dio mucha penar oír gritar a los cerdos, debían de intuir que su destino era el matadero porque se resistían a subir al camión.

El resto de mercados de Saquisili tenían lugar en cinco plazas distintas. Unos eran exclusivamente de comida, otros de ropa y otros tejidos y algunos otros de todo un poco, incluso animales como cuys, gallinas y perros.  El cuy es un animalillo parecido a las cobayas o a los conejillos de indias y es muy habitual su crianza y comercialización tanto en Perú como en la sierra de Ecuador. Puede parecer algo raro de comer,al fin y al cabo es como comerse un ratón, pero de verdad que depende donde lo probéis, la piel sabe muy crujiente y rica.

Parque Nacional Cotopaxi

El volcán Cotopaxi se puede ver desde cualquier punto de los alrededores pero acercarse a su cima es una experiencia espectacular.  Para llegar hasta allá, lo general es coger en la Terminal un bus con destino Quito. El problema o la incomodidad es que aunque le puedes decir al conductor que pare en la bifurcación que va al Parque Nacional,  hay 35 kilómetros hasta el refugio. Tampoco sabíamos que a raíz de las últimas emisiones de ceniza en 2015, estaba prohibido entrar sin un guía especializado. Cuando una de las camionetas blancas de la entrada nos dijo que nos llevaba al refugio del Cotopaxi por 50 dólares, casi nos da un ataque.

Caminando un poco, conseguimos que un chófer nos llevara hasta la entrada del parque, donde se efectuaba el registro de visitantes por 2 dólares y una vez allí, lo mejor para no pagar mucho, era formar un grupo con otros turistas. Un grupo de colombianos debía estar pensando lo mismo que nosotros, así que por apenas 7,5 dólares por persona más podíamos subir al refugio.  Quien quiera subir a la cima ,como es natural, tiene  que llevar el equipo esencial e ir acompañado de guía profesional de montaña.  La excursión  general guiada consistía en subir  hasta el Refugio José Ribas, ¡ a 4800 m de altura!

Primero nos llevó a un centro de interpretación del parque, donde se explicaban algunas cosillas como el potencial peligro que suponía el volcán para las poblaciones de los alrededores. Si entraba en erupción, las cenizas podían llegar a Latacunga en media hora! Y a la Costa Pacífica en 10 horas. Aunque el volcán estuviera monitoreado, no se podía saber cuando sería su próxima erupción.

Pasamos de los 3500 m a los 4800 m en apenas una hora, así que íbamos muy despacito.  Una de las colombianas se tuvo que dar media vuelta porque se mareaba. El paisaje era tan espectacular como el del Chimborazo., aunque aquí la tierra era más rojiza.

 La nieve llegaba hasta el refugio, fue la  primera y única vez que la pisamos en todo el viaje. Hasta el 2015 decían que la forma del cráter del volcan era la de un cono perfecto, sin embargo ahora estaba un poco achatado por las pequeñas erupciones. A lo lejos y rodeando toda  aquella extensión tan grande que forma la base del  Cotopaxi, se encontraban otros volcanes como el Iliniza o el Pasochoa.  Hay que ver la cantidad de volcanes que se pueden ver en Ecuador, y la mayoría se encuentran siguiendo una línea recta de Norte a Sur

En el refugio podías pedir que te pusieran un sello en el pasaporte, aunque la atura que figura en el sello es realmente la que tiene el volcán Cotopaxi. Allí podías sentarte un rato a descansar, pedir un  chocolate caliente o te de coca y ver algunos de los mapas y fotos del volcán.

De vuelta y lloviendo, paramos en la Laguna Limpiopungo.  Era muy bonito el paisaje que se veía desde allí.  Cuando está despejado se puede ver el volcán reflejado en el agua pero nosotros tuvimos la mala suerte de que  estaba cayendo un aguacero. Aún así, cubierta por la neblina, la laguna tenía un encanto muy especial.

 

 

 

 

 

 

 

 

Laguna de Limpiopumgo

 Laguna Quilotoa y Chucchilan

Una de las caminatas que nos recomendaron en el refugio José Ribas era caminar desde la Laguna Quilotoa hasta  Chucchilan, tanto por el paisaje como por la posibilidad de ver al día siguiente un amanecer espléndido a través de las montañas. La mayoría de gente visita únicamente Quilotoa pero si tenéis tiempo y os apetece andar, podéis hacer esta bonita excursión de uno o dos días, dependiendo a donde queráis llegar.  Hay 14 km entre Quilotoa y Chucchilan y hay que estar atento al mapa porque en algunos tramos no está muy claro el camino. Desde Latacunga hay que coger un bus a Quilotoa pueblo, una aldea pequeñísima, al lado de la laguna. Se tarda hora y media y llegar porque la carretera tiene muchas curvas.

Nos quedamos con la boca abierta nada más vimos la laguna. Ocupaba todo el cráter y era muy parecida a la de Cuicocha, en Otávalo, de un color azul turquesa que contrastaba con los cortados del cráter.  No hace mucho que se originó, fue a finales del siglo XVIII, tras una gran erupción. Actualmente mide 3 Km de ancho  y 250 metros de profundidad. Es una gran caldera formada por minerales volcánicos que son los causantes de que el agua tenga ese color..

 

Laiguna Quilotoa

Una de las opciones en Quilotoa es caminar alrededor de la laguna, igual que en la de Cuicocha. Otra, es hacer el camino que decía, hacia Chucchilan. El camino empieza en el lado izquierdo de la laguna, va subiendo y bajando lomas, en ocasiones se estrecha y se ensancha. Se oye un silencio solo interrumpido por el sonido de los pájaros o de algún riachuelo y atraviesa campos de cultivo donde los animales se encuentran pastando.

Los campesinos nos miran cuando pasamos, la mayoría con curiosidad, aunque tuvimos un pequeño percance con uno de ellos. Sin querer entramos en la propiedad de un campesino con muy malas pulgas. El señor era quechua y no hablaba ni una pizca de español , no entendía por qué estábamos allí. o quizá estaba harto de ver turistas que se confundían de camino. No paraba de gritar cosas en su idioma, Solo entendíamos: CARAJO!   CARAJO! Fue un momento  un poco incomodo y tratamos de irnos rápido.

Nos encontramos cabras por el camino

Paisaje camino Quilotoa – Chuchilan

Llegamos al cabo de cinco horas a nuestro destino, una pequeña aldea que dio la casualidad de estar en fiestas. Estaban jugando a Volley, había música y algún puesto de comida en la única calle que tenía el pueblo. Nosotros íbamos en busca del Cloud Forest, el hostal de mochileros que nos habían recomendado. Estaba super bien  porque aunque la habitación era muy chiquita, por 15 dólares incluía alojamiento, cena y desayuno. Era una casa rústica donde a las 19h tocaban la campana y bajabas a cenar en largas mesas compartidas con el resto de viajeros. No me gustó sin embargo que en el piso de abajo estuvieran los ecuatorianos y en el de arriba todos los extranjeros.

El Cloud forest

La cena consistía en un caldo de papa y verdura  de primero, un  plato de carne con spaguettis y fresas con chocolate de postre. No estaba nada mal.

La charanga de las fiestas del pueblo no nos dejó dormir. Estuvieron hasta las 3 de la mañana tocando y luego volvieron a las 7!  En Ecuador las fiestas de los pueblos se viven a tope.. la gente se suele poner hasta las trancas de beber. De echo es curioso, que la mayoría de cumbias andinas, que es la música popular de la sierra, tanto en Ecuador, Perú o Bolivia se habla muchísimo de “tomar”, que es beber alcohol. Constantemente hablan de amores y desamores y alcohol de por medio.

Madrugamos un montón para ver el amanecer, pero creo que no estábamos en el  lugar adecuado. Nos tapaban las montañas y los cables de alta tensión estropeaban la vista.  Teníamos que habernos informado mejor….

Las 6: 00. Amanece

Muchos viajeros continuaban su marcha a Sigchos, otro de los pueblecitos de los alrededores, atravesando el  estrecho Cañón del Toachi, que seguro tenía que ser precioso. Teníamos que haberlo preparado por adelantado y llevarnos ropa y comida para un día más porque seguro que merecía mucho la pena.

Nosotros cogimos un bus directo desde allí a Latacunga para coger otro que nos llevase a Cuenca, al Sur de Ecuador. Nos quedaban ya pocos días en este país maravilloso.


TIP:

Si estáis alojados en Latacunga y no sabéis donde comer os recomiendo el Submarino, en la calle 2 de Mayo. Un local pequeño y moderno  lleno de estudiantes donde las hamburguesas y los bocadillos están de muerte, además de ser súper barato.


Presupuesto

Autobúses de Misahualli a Latacunga:  8,5 dólares

Habitación doble en Latacunga con baño privado: 10 dólares

Bus Latacunga – Saquisili: 1,20 dólares (ida y vuelta)

Bus Latacunga- Cotopaxi: 1, 5 dólares (ida y vuelta)

Tour guiado Parque nacional Cotopaxi: 8,5 dólares

Bus Latacunga- Quilotoa: 3 dólares

Habitación en el Cloud Forest de Chucchiglan + desayuno y cena: 15 dólares

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