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Dos días en Piura con la mejor anfitriona

La frontera

 

Cogíamos en Loja el bus que nos llevaría directamente a Piura, una  polvorienta ciudad cercana a la costa Peruana. Tardamos unas 8 horas en llegar contando el tiempo que pasamos en las casetas de la frontera haciendo todo el papeleo. Fue bastante sencillo y rápido. Paramos primero en el lado ecuatoriano para sellar la salida y tuvimos que caminar a pie durante unos metros a través del puente que separaba ambos países para llegar a las oficinas peruanas. Me gustaban las fronteras, esos lugares donde todo parece funcionar a su libre albedrío y parece que estas en ninguna parte.

El bus nos esperaba allí. Nos preguntaron únicamente cuanto tiempo nos pensábamos quedar en Perú. Si no tienes un tiempo limitado, es importante decirles que vas a permanecer en el país más tiempo del previsto, ya que en el pasaporte y en la Tarjeta Andina que te entregan (y no debes perder!) te autorizan  a estar un número de días limitado ( aunque por ley puedas estar un total de tres meses si vas de turista). Si te excedes del total de días que figura en la tarjeta, en principio , te pueden cobrar un dolar por cada día.

 

Katerine y nuestra introducción a la gastronomía peruana

Conforme llegábamos a Piura el paisaje se iba haciendo más desértico y la carretera se llenaba de socavones. El año pasado había habido unas lluvias torrenciales provocadas por el fenómeno meteorológico  conocido como el Niño que había  arrasado con todo. Todavía no se habían podido arreglar muchas de las carreteras e incluso había gente que había perdido su casa y vive todavía en campamentos improvisados.

Socavones en las carreteras

Tras bajar del bus en la terminal cogimos un taxi para ir a casa de nuestra anfitriona y futura amiga Katerine. No pudimos tener bienvenida más hospitalaria, se portó increíblemente bien con nosotros. Aunque era limeña ahora ejercía de profesora de historia en un colegio  de Piura. Alquilaba su piso en airbnb o hacía couchsurfing porque le encantaba conocer a gente de todo el mundo y compartir sus recomendaciones, increíbles historias y visión del Perú con los demás. Nuestro paso por la ciudad se pudo resumir únicamente en estar con ella, y lo disfrutamos muchísimo. Nos dio la bienvenida con un delicioso asado de pollo y ensalada, nos dio muchos consejos para los días que estaríamos en Perú y nos contó cosas de la historia de Perú que no teníamos ni idea, como las guerras que había habido con Ecuador y Chile o historias sobre el Fujimorismo. Los peruanos se llevaban a matar con los chilenos por el extenso territorio que había perdido y cedido. ( En realidad pocos países de Sudamérica parecían llevarse bien con los pobres chilenos, tenía ganas de conocer a algún chileno o chilena que me contara la otra versión…).

Katerine nos preparó también unos coktails de colores llamados Macchus Picchus que se hacía con pisco y otros licores. No hicimos otra cosa aquél día más que comer y beber. A la noche probamos en un restaurante del centro comercial Open Plaza el pollo con papas y nuestra primera Chicha Morada.  Esta curiosa bebida super resfrescante de color morado que parece algo semejante a la sangría y tiene un sabor parecido a la mora ( o eso me pareció a mi la primera vez que la probé) se saca en realidad de una variedad de maíz, el maíz morado! Y se le añaden otros ingredientes como la canela, cascaras de frutas y clavo. En Perú se cultivan el mayor número de variedades distintas de maíz, igual que de papas (más de 3000!) y forma parte de la mayoría de platos. El ceviche por ejemplo  se presenta con granos de choclo (que es el grano hervido) y granos de cancha (granos tostados).

En casa de Katerine 

Otro de los platos típicos es el pollo peruano. Parece mentira que de un plato tan simple se puedan hacer tantas recetas. En Perú encontrareis mil restaurantes donde por pocos soles te preparan un plato de pollo asado riquísimo. El secreto está en la cantidad de papas y ajís que existen. La palabra ají es de origén tahino, consiste en una especie de pimiento o chile, que en algunos casos pica y en otros no. El plato peruano más conocido que se hace con este ingrediente es el ají de gallina, mi plato favorito. Katerine se ofreció a cocinarlo al día siguiente 🙂

Pasamos un par de días comiendo como limas. En Piura solo estuvimos haciendo gestiones del tipo comprar una Sim, charlando y tragando. No obstante, nos escapamos en una mañana a CATACAOS, un pueblecito  situado a tan solo 10 km de Piura y  que tiene una bonita calle céntrica…y YA. Es la calle Comercio  y en ella los artesanos exponen tenderetes con todo tipo de objetos, aunque si por algo destaca el pueblo es por que ha sido tradicionalmente un lugar de orfebres, especializados en el trabajo de piezas de oro y plata.  A ambos lados de la calle, se extienden casas coloniales de vivos colores y justo a la entrada encontramos la Plaza de armas, donde llama la atención la iglesia verde de San Juan Bautista. A 5 km se encuentran también las ruinas de Huaca Narihualá, donde se adoraba al dios Walac, ( de la cultura tallán).

Calle Comercio

Por Piura nos movimos en combi.  A veces no sabíamos  muy bien de donde salían, pero en verdad,antes de que los buscásemos, nos encontraban ellos. No suele ser muy cómodo viajar así porque generalmente meten más gente de la que cabe pero esta bien para trayectos cortos, es barato y interactúas con gente local. La verdad que Piura nos pareció ruidosa y polvorienta, así que esa misma tarde, después del fabuloso ají de galina y de despedirnos de la mejor anfitriona de este viaje, pusimos rumbo a la playa.

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